Nuevas miradas frente a experiencias espirituales

Por Luis Manay

Soy Luis A. Manay Sáenz, maestro de carrera y docente universitario en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, he sido miembro de UNEC en Chiclayo y dirigente, local, regional y nacional.

Desde esa identidad cristiana madurada con UNEC, he buscado actuar con coherencia, desde los ámbitos de ejercicio profesional y ciudadano, animando perspectivas de formación crítica y de saberes solidarios de cara al país, en la búsqueda de una cultura institucional que valore y promueva derechos, especialmente de las y los estudiantes, y afirmando una universidad pública vinculada a las agendas del país. Actualmente, integro la Comisión Diocesana de Movilidad Humana y Trata de Personas en Chiclayo.

Agradezco la oportunidad de compartir mi testimonio relacionado con la participación en el Taller de Hermenéutica Bíblica Decolonial, convocado por el Instituto Bartolomé de las Casas.

El taller me llamó la atención por el nombre y el acento “decolonial”. He tenido ocasión de hacer estudios en CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales), tres cursos y una Especialización en Epistemologías del Sur. Allí me topé con una línea formativa sólidamente formulada y desarrollada respecto a los procesos de colonización histórica sobre los sures globales y las periferias del mundo y los procesos de descolonización reconocibles en muchas prácticas de poblaciones originarias, colectivos diversos, también en diversas instituciones académicas formales.

Hace mucho tiempo, he sentido la necesidad de revisar varios sentidos de formación y comprensión histórica de la biblia y la propia institucionalidad eclesial, más aún desde la mirada decolonial, y la necesidad de dialogar con las diversas identidades culturales y religiosas y las realidades y problemáticas pasadas y actuales. Por ello, me animé a entrar al taller. Me atrajo por completo y me inscribí con muchas expectativas.

De hecho, el taller ha cubierto largamente esas expectativas, tanto por los contenidos trabajados, la interacción con otras y otros participantes y la magistral y sabia conducción de Sofía Chipana, teóloga aymara. Valoro la combinación de profundidad de contenidos y sencillez de lenguaje, los recursos sentipensantes rescatando imágenes, videos, música. Su conocimiento y capacidad didáctica que fluye con total naturalidad y el vínculo cálidamente fraterno que genera y comparte.

El taller me ha aportado nuevas miradas y posicionamientos frente a las experiencias religiosas y espirituales diversas, el pluralismo epistemológico y cosmogónico en el mundo, la asunción de la dimensión cósmica y femenina en muchas matrices culturales y religiosas antiguas (violentadas por los procesos de colonización) y otras actuales que se reafirman en sus identidades. También me ayuda a posicionar el sentido formativo profesional desde miradas y horizontes más amplios y dialógicos. ¡Gracias al equipo del Bartolo, participantes y a Sofía Chipana!

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