En su reciente encíclica Magnífica Humanitas el Papa León XIV, peruano por elección, que nos visitará en noviembre, reflexiona sobre el bien común[1] como un valor no negociable de la Iglesia. El bien común nos llama a organizar nuestra vida social, nuestras decisiones económicas y políticas, de manera que sean respetados los derechos y la dignidad de toda mujer y hombre.
Se nos viene un tiempo muy complicado en el país, se ha hablado de catástrofe. No sólo tendremos un Fenómeno de El Niño muy fuerte, global y costero, sino que no estamos preparados, no se han hecho las obras preventivas ante las inundaciones. Muchas veces había el presupuesto necesario, pero no la capacidad ejecutiva y administrativa. Además, tendremos elecciones municipales y regionales en octubre, algo muy bueno para la democracia, pero que significa que llegarán nuevas autoridades y tendrán que hacerse cargo en enero; ojalá encuentren planes y acciones en curso.
El Niño agravará los muchos problemas que ya tenemos. La salud (anemia, desnutrición, malaria, dengue, TBC, VIH); ahora hay sarampión en Puno y tosferina en Iquitos, con niños y niñas fallecidos de manera injustificable, puesto que existen vacunas. La falta de agua y desagüe, y la carencia de drenajes ante las inundaciones. La sequía, que afectará a la agricultura familiar y a la seguridad alimentaria del país. Puede haber también sequía en la selva, donde los ríos son la clave de la alimentación y el transporte. Se necesita un esfuerzo especial para proteger la educación, que la primera medida no sea mandar a los niños a clases virtuales, pues suficientes déficits de aprendizaje tienen ya. Tenemos además la inseguridad ciudadana, extorsiones y asesinatos, y la corrupción extendida incluso en la policía.
Sobre muchos de esos temas existen diagnósticos y conocimientos adquiridos, expertos preparados y saberes de las comunidades que conocen sus territorios; además hay organizaciones dispuestas a movilizarse ante la emergencia[2]. El problema es que no se les escucha y no se aprovecha el conocimiento existente por las diferencias de posición política. Eso lleva a repetir políticas que se han mostrado ineficaces, o incluso contraproducentes; un ejemplo es el acudir a las Fuerzas Armadas ante las extorsiones y asesinatos, quienes no están preparadas para eso. En otros casos, no se ve que existan planes y estrategias para enfrentar los problemas, o no se ha nombrado gente competente en cargos clave.
Procurar el bien común es la principal obligación de un gobierno, y ello exige diálogo con todos los sectores políticos. Todos deben poner de lado los intereses particulares. El primer paso debe darlo el gobierno, mejorando su trato con la oposición. Eso no significa que no existan posiciones políticas diferentes, sino que sean capaces de dialogar y de llegar a acuerdos para el bien común. La política no es una guerra, ni el adversario es un enemigo. Todos somos ciudadanos con derechos y deberes, llamados a aportar para el bien del país.
León XIV dice: “Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos”.[3]
Lamentablemente, parece que no existe en este momento, en el país, ese horizonte compartido del bien común. Es urgente recuperarlo en este tiempo de catástrofes. Las catástrofes no son naturales, sino sociales, por nuestra incapacidad de enfrentar adecuadamente fenómenos naturales que, como en el caso de El Niño, han sido anunciados hace tiempo.
Editorial publicada en Signos N° 9 – septiembre 2026
[1] Carta Encíclica Magnifica Humanitas del Santo Padre León XIV sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, Roma 15 de mayo de 2026, n. 59-64
[2] Como la iniciativa “Una sola fuerza” lanzada por varias organizaciones de la sociedad civil, como Resucita Perú Ahora y otras, para responder al Fenómeno de El Niño y a la crisis social.
[3] Discurso del Papa León XIV ante el Congreso de los Diputados en España, 8 de junio de 2026







