Desde Ayacucho, la comunidad de Huaynacancha y el colectivo Allin Kawsay mantienen viva la memoria de sus heroínas y héroes y trabajan conjuntamente para honrar su legado y promover los derechos, la participación ciudadana y el buen vivir.
Desde 2023, el colectivo ciudadano “Allin Kawsay” y la comunidad de Huaynacancha, capital del distrito de Uchuraccay (Huanta, Ayacucho), comparten una sola mano, una sola mente y un solo corazón (huk maquilla, huk umalla, huk sunqulla): cosechar el allin kawsay o “buen vivir” para la comunidad y para todos. Lo que inició como un proyecto de estudiantes y docentes de diversas carreras y universidades es ahora un colectivo ciudadano que abraza las heridas, los esfuerzos y los sueños más profundos de este centro poblado, comenzando por su memoria.

Cuando el grupo terrorista Sendero Luminoso inició su arremetida de destrucción en las comunidades cercanas, la población de Huaynacancha se reunió en asamblea y decidió rechazar su propuesta, porque no se puede construir un país democrático con violencia.
Por eso, hasta la actualidad, la comunidad considera y busca que las 18 personas asesinadas por Sendero Luminoso durante el incendio de su centro poblado, el 17 de mayo de 1983, sean reconocidas como «heroínas y héroes de la democracia» . Esta vinculación ha guiado las estrategias de reconstrucción de la comunidad desde el uyway: el cuidado y el cultivo mutuo. Se trata de una memoria para el buen vivir que desean compartir con el Perú y el mundo. La inclusión implica ser parte de una sociedad con los mismos derechos que los demás, donde la historia y la voz de todos son importantes.
Del trabajo comunitario a la construcción del buen vivir
Sumando nuestros esfuerzos a los de Huaynacancha, esta historia pudo ser más conocida, suscitando nuevos compromisos con la memoria para el allin kawsay. De este modo, entre todos, se logró contribuir en la construcción de una casa-capilla y la instalación de una placa en la cima del cerro Sanga Qasa que actualmente inmortaliza los nombres de las heroínas y héroes en lo alto del lugar donde entregaron sus vidas. Esta capilla de la memoria es especial porque fue construida en ayni por los diferentes pobladores de la comunidad con recursos de la zona. Solo requería el reconocimiento y el apoyo de la sociedad para que Huaynacancha misma la erija.
Ahora se recuerda en mármol una lucha antigua sostenida con cariño por la comunidad y por una apuesta democrática valiente; la cual persiste hasta nuestros días. Por ejemplo, cuando se estancó el esperado proyecto de abastecimiento de agua y saneamiento básico. Como colectivo buscamos contactarnos con distintos medios de comunicación. De ese modo, la junta comunal difundió este abandono estatal y, poco tiempo después, el proyecto se reanudó.

En paralelo, hemos estado trabajando con la comunidad para que los hijos y nietos de las heroínas y héroes de la democracia, hagan valer su derecho a la educación, al trabajo y acceso al mercado. Por un lado, organizamos espacios de orientación vocacional y profesional, así como de preparación para el ingreso a centros de estudio superiores. Por otro lado, los acompañamos a fortalecer sus capacidades productivas y su inserción mercantil desde sus conocimientos y tradiciones. Así, la comunidad de Huaynacancha ya ha formado la Asociación de productores Sanga Qasa, gracias a la cual podrán articular su red de producción y acceder a estímulos económicos.
Asimismo, siguiendo los pasos de la memoria para el allin kawsay, estamos sistematizando la historia forjada entre el colectivo y la comunidad, con el fin de encontrar y compartir la sabiduría conjunta que ha orientado este proceso. Compartir esta sabiduría es clave para despertar compromiso y motivar la reflexión sobre el modo de trabajo entre profesionales y comunidades indígenas afectadas por el conflicto armado interno. Es un compartir con ternura, porque no parte del miedo o la imposición, sino de una convicción ciudadana. Para que el buen vivir sea una realidad para todos y todas, es necesario el compromiso valiente de cada uno y de todos juntos. Eso es hacer democracia.
Agradecemos a Huaynacancha porque nos ha enseñado que esto comienza por escucharnos, conocernos y recordarnos profundamente. Por hacernos conocer la historia de las heroínas y héroes de la democracia. Y por enseñarnos que podemos aspirar a esa heroicidad, aunque sea un poco, luchando por el buen vivir de nuestra comunidad y la democracia en el país.









