[Editorial] CVR: 20 años después

El 27 de agosto del 2003 la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) presentó un voluminoso informe sobre la violencia política que nos azotó entre 1980 y el 2000. En él critica severamente a Sendero Luminoso, a quien señaló como el principal responsable tanto del inicio de la violencia como de la mayoría de víctimas. Pero también denunció las violaciones a los derechos humanos perpetradas por quienes debían proteger a la población. La CVR hizo una serie de recomendaciones para evitar que una situación similar se vuelva a repetir; además de señalar los hechos, los responsables y las causas de lo que había sucedido. Destacó la necesidad de superar las “brechas y desencuentros profundos” (Tomo VII,353) que habían ocasionado que 75% de las víctimas fatales pertenecieran a pueblos indígenas.

20 años después tenemos balances contradictorios: para unos todo sigue igual y lo prueba el asesinato en manos del Ejército y la Policía de 49 peruanos y peruanas durante las protestas de diciembre de 2022 y febrero de 2023.

Para otros, si bien hay tareas pendientes, algo se ha avanzado: se implementó el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro (RENADE). Se restituyó los documentos de identidad a miles de personas afectadas por la quema de registros públicos. Se entregó los restos de sus seres queridos a los familiares. Se implementó el Plan Integral de Reparaciones (PIR). Hoy existen más de 100 sitios de memoria y desde la literatura, el cine y la academia se han hecho importantes aportes sobre memoria. En cuanto a la sanción a los responsables: de los 53 casos presentados a la Fiscalía, 22 concluyeron con una condena, 23 continúan en proceso judicial y en 8 casos se absolvió a los procesados (Ojo Público).

También se avanzó en una de las causas estructurales de la violencia, señalada por la CVR: la gran discriminación que existe por razones étnicas, económicas, de género etc.  No solo hay una relativa mayor toma de conciencia sobre este flagelo nacional, sino que también se dieron normas legales que lo sancionan.

Estos logros han sido posibles gracias al trabajo comprometido de las organizaciones de víctimas y de la sociedad civil. Mayores avances no han sido posibles por la oposición sistemática de quienes desde entonces cuestionan el Informe de la CVR y buscan imponer una narrativa totalmente distinta a lo sucedido: la mayoría de Partidos políticos (sobre todo el Fujimorismo), las Fuerzas Armadas y Policiales, muchos medios de comunicación y los sectores conservadores de las iglesias católica y evangélica.

Es por eso que queda pendiente superar lo mencionado por la CVR en cuanto a las desigualdades de índole étnico-cultural (conclusión n.6), el racismo y las actitudes de desprecio (conclusión n. 9) que marcan nuestras relaciones en la vida cotidiana y respetar los derechos de los pueblos indígenas. Igualmente es importante que las nuevas generaciones conozcan el informe, que sigue teniendo plena vigencia. Todo ello nos permitiría superar el tipo de relaciones que hemos construido entre nosotros, marcadas por una ausencia de cultura democrática, el ejercicio de la violencia contra el otro como el método más eficiente de solucionar nuestros problemas; así como también la gran lejanía que sentimos frente al otro: primando más bien la indiferencia, la jerarquización y el desprecio; nunca el sentimiento de igualdad.

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