El sentido de la CVR

Los 20 años del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) recuerdan un largo documento de 9 tomos, entregado luego de más de 2 años de trabajo por una Comisión de 12 personas creada por los Gobiernos de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo (2001 al 2003). Lo principal fue que desde el propio Estado se tomó conciencia de que la victoria militar y política contra Sendero Luminoso (1993) no bastaba para dar por terminado ese capítulo de nuestra historia. Tampoco reconocer lo muy negativo que fue para la democracia y para el propio poder del pueblo, la propuesta de Sendero.

Había que aceptar que los dolores e injusticias se cometieron también por el Estado y atender la necesidad de reparación para las víctimas inocentes, para todas las poblaciones que fueron sospechosas sólo por vivir donde vivían. Fue un gesto noble de la autoridad, no frecuente en el Perú, y por eso se celebra.

Llevamos desde la Colonia la marca de una separación regional y étnica, racista, que nos daña por dentro como país. y reproduce división y desconfianza. Con la CVR el Estado decidió que la democracia tiene que ser social y superar las discriminaciones todas. Las organizaciones de víctimas se multiplicaron y también la búsqueda de los cuerpos de los desaparecidos. La propia CVR entabló juicios pendientes. Y mucho más.

Ahora, en el 2023, Signos me pregunta como Comisionado CVR que fui, cómo veo una realidad actual que tiene parecidos con aquel tiempo. Va mi respuesta en 5 puntos y una conclusión.

Uno: celebré que el Estado se rectificara de una violencia que en varios de esos años 80 y comienzos del 90, se salió de control, sin cuidar la vida y los bienes de los inocentes. (los propios militares y policías fueron en muchas ocasiones también víctimas de ese desenfreno autoritario). Pero hoy, con mucha inconsciencia, un gran sector de peruanos, en efecto, pide repetir “la mano dura” .

Dos: se prueba así cuán débil es la memoria humana si no se la alimenta y se la mantiene. De Sendero sólo quedan grupos “remanentes”, hoy ganados por el narcotráfico mucho más fuerte que ellos. Guzmán murió en prisión, muchos de sus líderes siguen presos.

Tres: las protestas masivas llenas de indignación en Andahuaylas, Huamanga, Juliaca, Pichanaqui, Lima, se alimentaron de la negación total del Gobierno y su respuesta sólo violenta. Se dijo que eran dirigidas por Sendero, apoyado por Cuba y Venezuela, Era una mentira que probaba lo débil de una posición que creció pero que carecía de sustento. Al apostar por la fuerza evadieron su conciencia y responsabilidad al haber baleado al cuerpo y producir la muerte de manifestantes.

Cuatro: el vacío de la política. El bienestar no puede venir sólo del dinero y el consumo, ni del crecimiento económico de por sí. El crecimiento es necesario, pero debe servir a crear empleo digno e instituciones. Esto no debe olvidarse. La atracción explicable de los nuevos consumos se ha convertido en la meta más importante. Somos gobernados por la economía y por la satisfacción inmediata. No nos interesa cómo funciona el país, hemos dejado de pensarlo. Y, sin embargo, los cristianos tenemos en los textos del papa Francisco un instrumento a mano para entender el fondo de las cuestiones de la no violencia, la política y la democracia sobre las que ahora volvemos a conversar.

Cinco: el Perú vive pues una suma de crisis muy graves. La discusión sobre los derechos ciudadanos, las formas de protesta, el cómo reformar la economía, emerge después de años de despolitización. Nos volvemos a interesar por la vida en sociedad, por lo que pasa con los que queremos y con los que sufren de males que ellos no han producido. Pero la pregunta de fondo por las crisis sociales y la política, implica también otra más personal, por nuestra vida interior, por nuestra subjetividad. Para Francisco la crítica a la situación mundial es inseparable del tema evangélico de cómo se hizo prójimo el samaritano y cómo seguir siéndolo nosotros.

Como especie humana, estamos ante alternativas radicales. Si hay seres humanos de segunda clase a los que se puede balear cuando molestan mucho; si la falta de empleo no importa, porque la única manera de crecer es asegurar primero la ganancia de los inversionistas, ni el Informe, ni la propia Comisión de la Verdad tuvieron sentido. La humanidad avanza en la lucha permanente por equilibrar el progreso material con el progreso ético. Es decir, al servicio de fines de equidad y regulaciones justas para todos. La CVR ayudó a caminar en esa dirección hace 20 años, recuperemos y no abandonemos ese rumbo.

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