Con una significativa y entusiasta participación de aproximadamente 200 personas se realizó exitosamente el panel de presentación y reflexión de la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV. Un encuentro de fe, discernimiento comunitario y fraternidad que reunió a integrantes de comunidades cristianas parroquiales, movimientos laicales, docentes, profesionales, jóvenes y ciudadanía comprometida el viernes 9 de octubre
El encuentro, organizado por la Parroquia San Juan María Vianney en coordinación con la Comunidad Laical Santa Angela, el Movimiento de Profesionales Católicos (MPC), el Movimiento de Trabajadores Cristianos (MTC), la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, Equipos Docentes, la Juventud Estudiantil Católica, con el apoyo de la Hermandad Obrera de Acción Católica, constituyó una valiosa experiencia de comunión y reflexión compartida, como parte del camino preparatorio ante la próxima visita del papa León XIV a Chiclayo.
Las reflexiones de los panelistas: P. Pedro Vásquez Reaño (diócesis de Chiclayo), Dr. Miguel Cabrera Villanueva (MPC Trujillo), Mag. Conrrado Vargas Lynch (Univ. de Piura) y Lic. Yolanda Díaz Callirgos (Com. Laical Santa Ángela) permitieron abrir un horizonte de discernimiento sobre los desafíos éticos de la Inteligencia Artificial, la defensa de la dignidad humana y la urgencia de construir una civilización donde el conocimiento y la tecnología estén al servicio de la vida, la justicia y el bien común.
Quedó planteada una profunda interpelación: no basta celebrar la grandeza humana; necesitamos defenderla allí donde la pobreza, la exclusión, las desigualdades y las nuevas formas de dominación amenazan con negarla. También nuestras propias comunidades eclesiales están llamadas a revisar sus prácticas y renovar su compromiso con una Iglesia sinodal, fraterna, profética y cercana a quienes habitan las periferias de la vida.
Prepararnos para recibir al papa nos exige abrir el corazón, escuchar en profundidad y transformar nuestras prácticas para acoger las exigencias del Evangelio.
Que nuestra mejor bienvenida sea una Iglesia unida y comprometida con el cuidado de la dignidad humana, una comunidad que acoge y cuida y un pueblo que convierte la esperanza en compromiso.








