Elecciones 2026: elijamos la vida, elijamos la paz

En este artículo, la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales (IRI Perú) quiere desarrollar cinco criterios éticos para estas elecciones 2026, para contribuir a que candidatos y electores sintonicen con la necesidad de avanzar en democracia, con justicia y equidad.

IRI Perú, una alianza de organizaciones religiosas de diferentes tradiciones espirituales, pueblos indígenas, sociedad civil, comunidad científica y las Naciones Unidas, desea compartir su posición respecto al proceso electoral y proponer un camino ético mínimo para evaluar a candidatos y organizaciones políticas. No lo hacemos desde la confrontación, sino desde la responsabilidad moral y la misión espiritual de cuidar la creación; desde la preocupación social, cultural y biológica por el futuro del país; y desde la urgencia política de reconstruir un pacto de legalidad y democracia.

1. Elijamos a quienes promueven y defienden una Amazonía saludable y resiliente

Nuestra Amazonía no es un territorio periférico: es el corazón biológico del país. Desde ella fluye el agua que sostiene a nuestras ciudades y agricultura; desde sus bosques se regula el clima continental; desde su diversidad cultural se renueva nuestra identidad; desde su biodiversidad se abre la posibilidad de un desarrollo sostenible que el Perú todavía no ha sabido alcanzar. La Amazonía y sus bosques tropicales nos ofrecen la enorme oportunidad de asegurar un desarrollo sintonizado a enfrentar los grandes retos para nuestro pueblo como el cambio climático, la lucha contra la pobreza y la seguridad hídrica y alimentaria.

Elegir gobernantes que comprendan esto no es un gesto “ambientalista” en el sentido reducido del término. Es un acto de supervivencia nacional. El Perú sin Amazonía saludable es un país sin futuro.

2. Elijamos a quienes respetan las instituciones y enfrentan la ilegalidad y la inseguridad

La crisis peruana tiene raíces políticas y morales. La ilegalidad se ha vuelto un poder paralelo: minería ilegal, tala ilegal, narcotráfico, trata de personas, extorsión, tráfico de tierra y de especies. Estas economías criminales no solo destruyen bosques: destruyen vidas, destruyen comunidades y destruyen el Estado mismo.

Es por eso por lo que el segundo criterio ético que IRI Perú exige a los candidatos es que demuestren un compromiso inequívoco con el Bien Común, el respeto a la ley, la institucionalidad y los valores democráticos.

Necesitamos gobernantes críticos y dialogantes, capaces de sostener un estilo democrático de gobernabilidad, capaces de generar estrategias de seguridad territorial y capaces de conformar equipos interdisciplinarios que enfrenten las economías ilegales, no que negocien con ellas ni las toleren. El interés público siempre debe estar por encima de los intereses particulares cuando se aspira a ejercer cargos que representan a toda una comunidad, a todo un país.

Sin instituciones fuertes, autónomas y con buena gobernanza, ningún bosque —y ningún ciudadano— estará protegido.

3. Elijamos a quienes promueven una economía sostenible con el bosque en pie

El Perú no puede seguir atrapado en el falso dilema entre desarrollo y conservación. Ese enfrentamiento es un mito que ha servido para justificar la destrucción, la corrupción y el cortoplacismo.

El tercer criterio ético que IRI Perú propone, señala que quienes aspiren al gobierno deben tener una visión económica que ponga en valor el bosque en pie, fomentando bionegocios sostenibles, cadenas de valor limpias y modelos productivos que generen ingresos sin destruir la base natural del país. Las tendencias globales indican claramente que la economía debe basarse en la puesta en valor del capital natural y no en su destrucción.

Un gobernante que piense el desarrollo solo en términos extractivos y de pérdida de naturaleza; sin bosques, sin agua y sin cultura, está pensando un Perú condenado a la miseria y pérdida de identidad.

4. Elijamos a quienes defienden a los Pueblos Indígenas y a los defensores ambientales

Una democracia que no protege a los más vulnerables no es democracia: es retórica vacía.

En la Amazonía, los pueblos indígenas y los defensores ambientales están en la primera línea de protección del bosque. Gracias a ellos, vastas extensiones de territorio se mantienen en pie.

El cuarto criterio ético de IRI Perú exige que los candidatos demuestren un compromiso real con los Derechos Humanos y la defensa efectiva de los Pueblos Indígenas, con un enfoque intercultural que respete su autonomía, su cosmovisión y su derecho a decidir sobre sus territorios: ello asegurará el bosque en pie y la mitigación del cambio climático. Un liderazgo ético debe comprometerse a brindar seguridad, reconocimiento y apoyo a los defensores ambientales.

5. Elijamos a personas íntegras, honestas y sin antecedentes judiciales

El deterioro moral es uno de los mayores dolores del Perú. Hemos normalizado lo que no debería ser aceptable: candidatos con investigaciones graves, autoridades con antecedentes judiciales, financiamiento turbio, corrupción.

Por eso el quinto criterio ético de IRI Perú establece que quien aspire a un cargo público debe tener una trayectoria personal y profesional basada en la integridad y la transparencia.

Y debe demostrar que sus fuentes de financiamiento político son legítimas, verificables y limpias. La democracia no puede financiarse con dinero que destruye la vida.

Sin bosques no hay vida: la elección que el Perú no puede evadir

IRI Perú ha lanzado recientemente la campaña “Sin bosques no hay vida”, un llamado claro, espiritual y profundamente humano para conectar con nuestra historia, presente y futura. Porque es verdad: sin bosques no hay agua, no hay alimentos, no hay clima estable, no hay cultura viva, no hay economía sostenible, no hay salud, no hay paz. Y, sin todo eso, no hay país.

Hoy, esa frase también significa otra cosa: sin gobernantes éticos, no habrá bosques; y sin bosques, no habrá vida para el Perú.

Esperamos que esta campaña y sus contenidos y actividades también ayuden a mejorar el diálogo y reflexión en el período electoral.

El 2026 no es un año más. Es la oportunidad de decidir qué país queremos ser. Aprovechémosla con ética, esperanza y valentía.


Por Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales en el Perú (IRI Perú)

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