Los informes de los Grupos de Estudio plantean más participación en la elección de obispos y un enfoque de escucha y diálogo para abordar temas éticos emergentes.
La Secretaría General del Sínodo publicó el 5 de mayo los informes finales de los Grupos de Estudio 7 y 9, los cuales proponen cambios en la elección de obispos y en el abordaje de temas doctrinales y éticos, promoviendo una Iglesia más participativa y en sintonía con el proceso sinodal.
Más participación en la elección de obispos
El primer informe plantea que la designación de obispos deje de ser un proceso centralizado. Propone incorporar a la diócesis, consejos presbiterales y otros espacios locales en un discernimiento más amplio y contextualizado.
Además, sugiere consultas a laicos, personas consagradas, jóvenes y sectores empobrecidos. La intención es que las decisiones reflejen mejor la realidad social y cultural de cada territorio.
El texto introduce las llamadas “competencias sinodales” como criterio clave. Entre ellas destacan la capacidad de escucha, el diálogo, la construcción de comunidad y el conocimiento de las culturas locales.
También propone revisar el rol de los nuncios apostólicos, promoviendo un perfil más cercano a las dinámicas pastorales y a los desafíos sociales. Se plantea, además, evaluar periódicamente estos procesos para fortalecer su transparencia.
Un nuevo enfoque para temas emergentes
El segundo informe propone un cambio de enfoque frente a temas complejos. En lugar de “controversias”, plantea hablar de “cuestiones emergentes”, abriendo espacio a procesos de discernimiento más amplios y menos confrontativos.
Este enfoque se basa en la escucha, el aprendizaje colectivo y la “conversación en el Espíritu”. El método propone integrar experiencia personal, análisis de la realidad y diversos saberes en un proceso comunitario.