Felipe Zegarra Russo: una fe al servicio del país

Por José Luis Franco Meléndez

Felipe Zegarra, sacerdote diocesano e integrante del Instituto Bartolomé de Las Casas, ha partido dejando una honda huella de amor y compromiso con los más débiles de nuestra patria, brindando testimonio sobre lo que significa encarnar el seguimiento de Jesús de forma auténtica, de modo que el Reino de Dios pueda concretarse en cada momento de nuestras vidas, a través de la empatía, escucha y responsabilidad con los más humildes. En ese sentido, quisiera resaltar algunos aspectos de lo significó la vida del padre Felipe como ejemplo de búsqueda de Cristo y de opción por los pobres con relación al trabajo del Instituto Bartolomé de Las Casas, organización a la que ha acompañado desde sus inicios, siendo a su vez socio y miembro del Consejo Directivo.

Lo académico como servicio: Felipe realizó los estudios teológicos en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y completó sus estudios doctorales en Teología Moral en la Academia Alfonsiana de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. Fue profesor de teología en la Facultad de Estudios Generales Letras de la PUCP desde 1966 hasta el 2023, año en que fue reconocido como profesor emérito en dicha universidad. Desde 1971, trabajó en la planificación y preparación de las Jornadas de Reflexión Teológica que pasaron a ser desde el 2002 los cursos de teología, acompañando en el liderazgo al P. Gustavo Gutiérrez. La figura de Felipe fue central en la preparación de temas y contenidos de las jornadas y cursos, invitando esencialmente a vivir la fe en diálogo con la realidad peruana, sus problemáticas y desafíos, siempre con alegría y buen humor, y poniendo su bagaje académico al servicio de la formación de los agentes pastorales. Pero Felipe no fue un teólogo de escritorio, puesto que su trabajo docente y de formación se nutrió de su labor pastoral en las parroquias “Santa Ángela Merici” y “El Buen Pastor”, pertenecientes a la diócesis del Callao. La calidad de su enseñanza en los diversos talleres y cursos del IBC, sus publicaciones en Signos o Páginas, destacan asimismo por un lenguaje directo, honesto, así como por un vínculo con el enfoque de desarrollo humano e integral, la teología de la liberación y la doctrina social de la Iglesia.

Una fe comprometida: Felipe entendía que la fe cobraba sentido cuando se transformaba en acción y gestos concretos y cotidianos, cuando se experimentaba en diálogo con la historia y la realidad humana. Por consiguiente, siempre nos recordaba en los Cursos de teología que la justicia bíblica no era otra cosa que la expansión del amor, el cual siempre empieza por los más débiles. Su fe fue la clara manifestación de lo que significa el amor de Dios en comunión con las diversas problemáticas que afectaban la vida de los más pobres. Por ello, acompañó en solidaridad diversas causas en la lucha por los derechos y la justicia. Formó parte del taller de DDHH del IBC y del movimiento ciudadano “Para Que No Se Repita”, derivado del anterior y acogiendo la demanda de diversas organizaciones que congregaban a las víctimas de la violencia política. Desde dicho espacio, Felipe asumió entonces un papel crucial en la difusión del Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, del mismo modo que en los diversos espacios en los que trabajó, especialmente en la universidad y entre grupos laicales. 

La reconciliación como horizonte y causa del Reino de Dios: punto fundamental del Informe de la CVR fue la reconciliación como parte del horizonte al que debemos aspirar como sociedad, luego de haber sobrellevado un periodo de violencia que quebró sus bases elementales. Este fue un tema constante en el trabajo académico y pastoral de Felipe, apuntando siempre a una reconciliación que involucrara el reconocimiento de lo acontecido en aquel trágico período y siempre presentando a las víctimas como prioridad. Con una retórica clara y espontánea, sin medias tintas, Felipe sensibilizó a muchas personas a favor de las víctimas, con la finalidad de contar con un punto de partida desde el cual enlazar aquellos puentes desgarrados entre los diversos pueblos que componen nuestra patria.

Hubo otros aspectos de la vida de Felipe que merecen una evocación especial, como por ejemplo su compromiso con el medio ambiente y la lucha contra todo tipo de violencia, pero por ahora nos limitaremos a enfatizar que, en todas aquellas causas siempre tuvo presente el afianzamiento de un Dios de la Vida y la constante invitación a abrir nuestros horizontes en el pensamiento y la fe. Hoy más que nunca agradecemos por la vida de Felipe Zegarra, hombre de Dios, que pasó por el mundo haciendo el bien.  

Curso de teología. Agosto 2023. Créditos: Blanca Cayo

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