Por Ismael Muñoz Portugal, profesor principal del Departamento de Economía de la PUCP
La publicación del Informe Técnico: Evolución de la pobreza monetaria 2014-2023, por parte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), ha mostrado “dolorosa realidad” sobre la situación de los pobres en el Perú; y en términos políticos es un golpe muy duro para el gobierno actual, el cual, incluso, no sabe o no quiere saber qué es lo que ha causado el incremento de la pobreza en nuestro país.
Las cifras señalan que la pobreza monetaria aumentó de un 20.2% en que se hallaba en el año 2019 a un 29% en el año 2023. Esto significa que los pobres en el Perú son 9 millones 780 mil personas. La pobreza está creciendo, pues en 2022 afectaba al 27.5% de la población; y en 2021 se encontraba en 25.9%.
La medición de la pobreza monetaria.
La forma de medir la pobreza monetaria es a través del gasto que realizan las personas o las familias en bienes y servicios para el consumo personal y familiar en forma mensual. “Según el enfoque monetario, se considera como pobres a las personas que residen en hogares cuyo gasto per cápita es insuficiente para adquirir una canasta básica de alimentos y no alimentos (vivienda, vestido, educación, salud, transporte, entre otros). Son pobres extremos aquellas personas que integran hogares cuyos gastos per cápita están por debajo del costo de la canasta básica de alimentos.” (Informe Técnico, INEI)
La línea de pobreza total constituye el valor mínimo mensual necesario que requiere una persona para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias. El valor de la línea de pobreza total para el año 2023, es de 446 soles por persona al mes. Este valor ha aumentado en 7,3%, respecto del año 2022; mientras que, si se compara con el año 2019, el incremento es de 26,7%. Por tanto, para una familia peruana con un promedio de 4 miembros, el valor de la línea de pobreza es de 1,784 soles por mes. Si consideramos el salario mínimo actual de 1,025 soles por mes, tenemos, por atraso o insuficiencia en los ingresos, una de las razones de la pobreza creciente.
La vulnerabilidad a la pobreza monetaria.
Otro resultado alarmante es que, en el año 2023, del total de la población del país el 31,4% se encontraba en condición de vulnerabilidad a la pobreza monetaria, que equivale en cifras absolutas a 10 millones 590 mil personas, es decir, se encontraban en riesgo de caer o retornar a la pobreza monetaria. Al sumar el porcentaje de pobreza más el porcentaje de vulnerabilidad a la pobreza se obtiene 60,4%. Esto equivale a señalar que 6 de cada 10 peruanos se hallan en malas o graves condiciones económicas y de vida. ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación?
Por un lado, el alto crecimiento económico que tuvo el Perú desde el año 2002 hasta prácticamente el 2016 no ha sido bien distribuido. No mejoraron ni la salud ni la educación pública. Tampoco se avanzó en innovación y tecnología, ni en diversificación productiva. No se construyeron instituciones equitativas en protección social ni se consolidaron las instituciones democráticas que están al servicio de la ciudadanía. En síntesis, hubo crecimiento económico, pero no desarrollo humano.
La pobreza tiene causas económicas, políticas y morales.
Por otro lado, los buenos precios de los minerales en el mercado mundial fueron los que contribuyeron decisivamente al crecimiento de la economía; pero no aumentó el empleo adecuado ni los derechos laborales. Luego, una buena parte de la población peruana vive en condiciones de pobreza, vulnerabilidad e informalidad.
Asimismo, la crisis política permanente desde 2016, y la inestabilidad en las políticas públicas y en los desaciertos en el gobierno del país, han dado su cuota para generar las condiciones económicas que han aumentado la pobreza. En este contexto de crisis política, las empresas no invierten y no se genera empleo. Además, también el cambio climático cuyos efectos han causado daños a la producción agropecuaria nacional fue uno de los factores que provocó el incremento del precio de los alimentos, lo cual afecta más fuertemente a los pobres.
En todo esto, la inacción gubernamental, la ineficiencia en la gestión de los programas del Estado; y la corrupción pública y privada también son elementos morales que contribuyen a la crisis general y al incremento de la pobreza.






