Una Iglesia misionera en salida a las periferias será sinodal o no será

Algunos comentarios a la intervención del Cardenal Mario Grech, Secretario general del Sínodo de los Obispos en la I Asamblea de América Latina y El Caribe (25/noviembre/2021)
Glafira Jiménez París, delegada de Perú en la Asamblea Eclesial


Compartimos en este cuarto día de Asamblea un Panel con el título “De la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe hacia el Sínodo de la sinodalidad”
El Cardenal Mario Grech, Secretario general del Sínodo de los Obispos reconoció en esta I Asamblea, una de las etapas del camino de recepción del Concilio en América Latina y el Caribe. Las conferencias episcopales, dijo, son como hitos que gradualmente han ido profundizando en la conciencia de una Iglesia dinámica en América Latina y el Caribe.
1. La profundización del vínculo entre la dimensión misionera y la dimensión sinodal de la Iglesia, uno de los aportes más significativos de esta I Asamblea de América Latina y El Caribe. .
Un vínculo que encuentra sus raíces en el evangelio, en la experiencia de las primitivas comunidades cristianas y en el magisterio del Papa Francisco que ha iluminado la vida eclesial de personas, comunidades y movimientos en la Iglesia Católica. En sus propias palabras:
Es tan fácil entender la Evangelii Guadium a la luz de la sinodalidad, que podemos argumentar que no sólo la Iglesia es sinodal y misionera al mismo tiempo, sino que sólo es misionera si es sinodal, y sinodal si es misionera. Se trata de dos dimensiones constitutivas de la Iglesia, que -precisamente porque son constitutivas- se mantienen o caen juntas. Intenten pensar en el escenario de la misión de una Iglesia no sinodal; una Iglesia en la que no caminamos juntos, no procedemos en ningún orden particular, cada uno reclamando el derecho a la misión. La evangelización ya no sería obra de la Iglesia, sino de muchos individuos, denominaciones, grupos, movimientos, que se acercarían a los demás en base a sus propios dones personales y exclusivos, no por mandato de Cristo.

2. Una Iglesia misionera en salida a las periferias será sinodal o no será.  El cardenal Grech llamó la atención sobre cómo “Un proyecto misionero sólo puede surgir del proceso sinodal de escucha-discernimiento, que es, además, un ejercicio de discipulado. Todo lo contrario de ciertas formas de evangelización autorreferencial, que forman a las personas en una membresía cerrada -¡ojalá no sectaria! – que corre el riesgo de deslizarse hacia formas de proselitismo”.

3. Una profunda division del cuerpo ecclesial de América Latina y El Caribe Las palabras compartidas por el Cardenal Grech también expresaron una preocupación. Con espíritu fraterno, como invitación de quien se siente hermano en el camino de seguimiento a Jesús en una comunidad nos dijo:“Sin embargo, otro aspecto ha caracterizado la vida eclesial de este continente, desde hace al menos treinta años: el contraste radical entre dos visiones de la Iglesia, que ha dado lugar a una profunda división del cuerpo eclesial. Un famoso libro sobre la Iglesia en América Latina habla de una «túnica desgarrada». El Sínodo nos pide «caminar juntos». No será posible una conversión misionera si no se lleva a cabo una conversión sinodal, que implica una escucha humilde y respetuosa del otro y de sus razones; que tenga la valentía de pedir y dar el perdón; que quiera la unidad no al precio de la verdad, sino que nunca identifique la verdad con «mi» verdad. Tal vez éste sea el mayor esfuerzo, pero también constituirá el testimonio más fuerte, que dará contenido al don de la experiencia sinodal que pueden (como Iglesia continental) ofrecer a toda la Iglesia.Continuamos profundizando y tomando conciencia de los desafíos y alcances de un camino sinodal.