[Síntesis] El camino de la Primera Asamblea Eclesial: un camino hacia una Iglesia sinodal en salida

Birgit Weiler, HMM [1]


A continuación presentamos una síntesis a cargo de Silvia Cáceres (teóloga del Instituo Bartolomé de Las Casas) que recoge algunos puntos principales de la ponencia de Birgit.

“Ahora es el momento, ésta es la hora” para actuar y acoger la novedad de Dios por el bien de todo el pueblo de Dios y su misión en esta Región.

  1. El carácter sinodal de la Primera Asamblea Eclesial: no es sólo una Asamblea de los obispos sino de todo el pueblo de Dios (…) Se trata de “caminar juntos”, es decir, laicos y laicas, religiosos y religiosas, seminaristas, sacerdotes, obispos y también todas las personas de buena voluntad que desean ser parte de este caminar en comunidad.

  1. El proceso de escucha de la Asamblea: “una experiencia viva de sinodalidad”, “deseo de querer ser una Iglesia poliédrica”: es por primera vez que en la Iglesia de América Latina y El Caribe se han recogido tan ampliamente las voces diversas del pueblo de Dios en nuestra región, las voces de hombres y mujeres, niños, niñas, jóvenes, de miembros de pueblos originarios, del pueblo afrodescendiente, de comunidades campesinas, de personas de los diversos contextos urbanos, de universitarios, miembros de las comunidades LGTBIQ+, de las personas con habilidades diferentes o especiales etc. En ello se refleja el deseo de querer ser una Iglesia poliédrica, lo cual tiene que ser una característica esencial de una Iglesia sinodal.

  1. La actitud y práctica de la escucha: elemento central en un discernimiento comunitario y la vivencia de la sinodalidad: Esta Asamblea sigue en el proceso de escucha. Por ello… estamos llamados a leer el Documento para el Discernimiento comunitario en una actitud contemplativa y a escuchar a través de las voces de quienes han aportado los diversos contenidos, cómo Dios nos habla hoy, por dónde sopla su Espíritu y cuáles son los caminos nuevos por donde el Espíritu desea llevarnos.

  1. Algunas contribuciones al proceso de escucha:
  • “Con miras al futuro”, identificar las orientaciones pastorales prioritarias para nuestra Iglesia en América Latina y El Caribe con miras a 2031 y 2033: “Esperamos que se haga realidad una Iglesia sinodal en salida donde todos estamos tomados en cuenta. Que la escucha de la Palabra de Dios transforme nuestros corazones.” (SN, p. 111).). “El camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio” (Discurso del papa Francisco en la Conmemoración del 50 Aniversario de la Institución del Sínodo de los Obispos (2015).

 

  • Reconocer a las mujeres como protagonistas en nuestras sociedades y sobre todo en nuestra Iglesia: En una mirada atenta a la realidad eclesial y también en los datos estadísticos correspondientes se percibe claramente la realidad que en relación con todos los servicios que las mujeres realizan en la Iglesia y en nombre de ella hacia la sociedad, su participación en instancias de gobierno de la Iglesia y en puestos de liderazgo en las instituciones y organizaciones eclesiales es muy reducida. Por ello se pide explícitamente en muchas contribuciones al proceso de escucha (…) que eso cambie para que podamos ser una Iglesia verdaderamente sinodal, en la cual se valoren los carismas y dones de los hombres y mujeres, también en las instancias de gobierno eclesial y en la cual las mujeres puedan contribuir sus modos de entender y practicar liderazgos en el espíritu del evangelio. Eso sería por el bien de toda la Iglesia y la enriquecería. Vale notar también que varias voces en el proceso de escucha señalaron la importancia de continuar la reflexión teológica sobre las mujeres y los ministerios en nuestra Iglesia.

 

  • El clericalismo como un obstáculo grande para una Iglesia sinodal: se percibe con claridad que el clericalismo está muy vinculado con el abuso de poder; (…) se enfatiza que en una estructura clerical “el laicado y su rol se ve totalmente minimizado por una actitud de total obediencia y sin posibilidades de crecimiento y maduración.” (…) Tengamos presente que muchas veces no sólo en los clérigos sino también en laicos y laicas, religiosos y religiosas hay una mentalidad clerical. Por esta razón, el proceso de conversión incluye a todos nosotros para poder superar mentalidades, actitudes y prácticas de clericalismo y para generar una cultura verdaderamente sinodal en nuestra Iglesia.

 

  • En la conversión para superar el clericalismo y crecer en el espíritu y la práctica de la sinodalidad se juega también nuestra fidelidad a Jesús: Frente a los abusos de poder, la subyugación y el dominio sobre los demás de parte de los poderosos de su tiempo, Jesús exigió a sus discípulos: “No debe ser así entre ustedes” (Mt 20,26) (…) En el evangelio de Mateo, Jesús nos recuerda también lo que debería ser el fundamento de nuestros modos de relacionarnos entre nosotros: Todos somos hermanos y hermanas (Mt 23,8) que comparten la dignidad de ser hijos e hijas amados por Dios y que están llamados a reconocerse mutuamente como tales. Pertenecemos a la gran familia humana que conformamos entre todos y de la cual nadie debe ser excluido.

 

  • Una Iglesia sinodal no debe ser autorreferencial, más bien esta llamada a ser una Iglesia misionera en salida: que escucha el clamor de los pobres que tienen múltiples rostros y el clamor de la tierra, ambos clamores que son cada vez más intensos y estrechamente vinculados (…) Eso es una parte integral del caminar juntos en espíritu sinodal.