[ENTREVISTA] P. Miguel Cadenas: “Hay que hacer un trabajo de concientización para que la gente quiera vacunarse”

[ENTREVISTA]

P. Miguel Cadenas: “Hay que hacer un trabajo de concientización para que la gente quiera vacunarse”

por Marycielo Palomino, comunicadora social

 

El padre Miguel Ángel Cadenas es párroco de la Iglesia Inmaculada en Punchana, Iquitos. Es agustino y acompaña al pueblo indígena Kukama desde hace varios años. Hoy nos comenta acerca de la situación de la pandemia en Loreto y el panorama de la vacunación contra el Covid-19 en los pueblos indígenas.

Estamos a casi un año de que Iquitos fuera una de las ciudades más afectadas por la pandemia del COVID-19, ¿cómo se está llevando la segunda ola?

En la ciudad está muriendo muchísima gente por falta de oxígeno, estamos en una situación crítica, y se está extendiendo. Por ejemplo, ya está pasando en Nauta. Había algunos casos de COVID, pero ahora ya se reportan infectados a un ritmo altísimo. Otro ejemplo, en Santa Rita de Castilla, cerca del Marañón, el párroco me comentaba que estaban empezando los primeros casos. Esto significa que se va extendiendo la pandemia por los ríos de la Amazonia.

Comparado con hace un año, que nos pilló de sorpresa, primero se decía que no iba a llegar a lugares tropicales. No estábamos preparados. Sin embargo, a mí me parece que no hemos aprendido nada de la situación del año pasado, y nos ha vuelto a pillar otra vez de sorpresa.

El año pasado el Vicariato de Iquitos donó 4 plantas de oxígeno al Gobierno (3 en Iquitos y 1 en nauta). Sin embargo, ahora el consumo de oxígeno para los infectados es el doble de lo que se produce, y no han previsto nada. Entonces la gente literalmente se está ahogando.

La planta de oxígeno de EsSalud falló una noche y produjo la muerte de varios pacientes. Dicen que están gestionando una nueva planta para EsSalud. Esto es pura improvisación. Primeros se muere la gente y como se muere la gente ya no queda más remedio, y ahí recién, hacen las gestiones oportunas.

Desde la ciudadanía, desde la organización social, ¿qué acciones impulsar para intentar aplacar algo del problema?

De manera inmediata tenemos el trabajo del Vicariato de Iquitos, quienes han realizado otra colecta para recaudar fondos para adquirir una nueva planta de oxígeno. Ya se consiguió un millón de soles aproximadamente y se piensa que en unos días ya pueda llegar a la ciudad. Esta planta que se consiga será gestionada por el Vicariato.

En temas de comunicación, ¿qué hacer?

Lo primero que ocurre es que no hay buena información, y esto es responsabilidad del Estado. Casi a diario el MINSA indica el número de personas que se infectan, superan la enfermedad o mueren, pero no es suficiente. Yo creo que se necesita seguir insistiendo en la necesidad de cuidarse.

Aquí en Iquitos, hace unas semanas, se ha jugado al carnaval. Esto puede ser una fuente de propagación del virus, y creo que se hacen pocos esfuerzos por parte del Estado y de la sociedad civil por analizar esto. Normalmente se critica y se les señala como irresponsables. En el peor de los casos hay gente que pide que no sean atendidos.

Lo que hay aquí es una situación de precariedad muy grande, donde mucha gente sabe que si se enferma no tiene los medios suficientes para poder curarse, y entonces lo que queda es disfrutar de la vida porque no quieren ver la muerte de frente. La única forma de afrontar la muerte es jugar al carnaval. No los estoy justificando, pero sí creo que merece la pena que pensemos que es lo que significa todo esto. Yo creo que estas personas nos están diciendo que no les pueden robar la vida, creo que necesitamos entender ese mensaje y producir otros que digan “sí, estamos de acuerdo, hay que conservar la vida, pero en estos momentos tiene que ser de otra manera”. No para reñirles sino para ofrecerles otra oportunidad. Es sintomático que dos de los lugares donde han jugado carnaval sea Belén Bajo y Masusa (que es el puerto fluvial de Iquitos) zonas muy pobres. Lo que pasa con esta gente es que se siente descartada.

Las poblaciones indígenas están consideradas en la segunda fase de vacunación ¿qué panorama estamos por enfrentar?

Hay gente que dice que la vacuna no sirve, o que nos va a empeorar, que no está probado. Peor también hay quienes señalan que tiene el sello de la bestia, que están hechas para hacer daño. Ahí hay un campo por explorar. Hay que hacer conocer a la gente que ciertamente las vacunas puede que no sean definitivas, pero si nos van a ayudar en gran parte. También habría que hacer un trabajo de concientización para que, cuando llegue el momento oportuno, la gente se quiera vacunar y eso también sirva para generar un corta fuego a la situación grave que estamos pasando.

¿Cómo seguir generando acciones políticas para contrarrestar esta crisis?

Repensaba en los textos sobre del Fratelli Tutti y creo que el papa Francisco nos invita a tener cuidado con el tema político. Ahí habla de la necesidad de utilizar los bienes comunes. Los políticos actuales no hacen política, en el mejor de los casos lo que hacen es gestionar los recursos que tiene actualmente pero no consiguen nuevos recursos, y en el peor de los casos hay alta corrupción.

Con una situación así es bien difícil salir adelante porque aquellos que tienen que velar por el bien común, simplemente no lo hacen. Estamos peor que hace un año. Ahora deberíamos haber previsto algo y no lo hemos hecho.

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