Por Cecilia Tovar, investigadora del Instituto Bartolomé de Las Casas


La Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe comenzó el domingo 21 de noviembre con una Eucaristía en la Basílica de Guadalupe.  En la homilía, Mons. Miguel Cabrejos, Presidente del CELAM, destacó que esta Asamblea Eclesial es un evento histórico porque en vez de una quinta Conferencia Episcopal que continuara las anteriores (Aparecida fue la cuarta), el Papa Francisco propuso una Asamblea Eclesial no sólo de los obispos, sino con todos los que conformamos la Iglesia, laicas y laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos, y obispos. En efecto, es la primera vez que se hace una asamblea eclesial así.

Eso es lo esencial del acontecimiento que estamos viviendo en estos días en América Latina: una experiencia de sinodalidad como nunca antes se ha tenido, un hito histórico en la reforma de la Iglesia impulsada sin descanso por el Papa Francisco. Por primera vez se reúne el Pueblo de Dios entero, y no sólo los obispos, y se pone en práctica la perspectiva conciliar a Lumen Gentium.

En la Asamblea se podía sentir ese ambiente de participación y unidad. Por primera vez podíamos ser parte del desarrollo del evento, aun sin ser delegados, pues se trasmitía lo más importante por las redes sociales; rápidamente nos llegó también la síntesis del trabajo de los grupos del lunes 22. En vez de preguntarnos qué estaría pasando en la reunión, estábamos dentro.

Realmente es un acontecimiento inédito impulsado por el Espíritu. En América Latina estamos experimentando lo que podría ser la forma de la Iglesia en el futuro, plenamente sinodal, como quiere el Papa Francisco.