[ARTÍCULO] La herencia ideológica dogmática en el Perú

13 octubre, 2021

[ARTÍCULO]

La herencia ideológica dogmática en el Perú

por Marco Prieto, Mag. en Historia de la PUCP

 

Septiembre del 2021 ha sido el mes de la actualización ideológica. Mientras que en el norte de América se recordaban las tragedias del 11 de setiembre del 2001 debido a los ataques producidos por la ideología extremista político-religiosa de Al-Qaeda; en el Perú surgió el recuerdo del arrastre de la ideología extremista de izquierda que se llevó consigo alrededor de 70 mil seres humanos, víctimas del terror en el Conflicto Armado Interno (CVR). En un mes, dos realidades distintas, en el plano internacional y nacional, recordaron la violencia producida por los extremismos ideológicos, violentos en sí mismos. Sin embargo, ¿el Perú ha aprendido que el terror y la violencia nacen de los dogmatismos?

El 11 de septiembre, a los 86 años, Abimael Guzmán muere debido a una neumonía bilateral producida por un agente patógeno y por el rechazo del líder senderista a trasladarse a un centro médico, además de negarse a recibir alimentos; lo cual potenció su deceso. El líder del PCP- SL murió, también, en su dogmatismo. Sin embargo, la muerte del líder senderista no ha cerrado un ciclo de violencia, ni socavado la memoria de quienes sufrieron en los 80 y 90; por lo contrario, se visibilizan nuevas formas de dogmatismos que intentan cerrar los espacios a los grupos políticos, sociales y culturales que no están de acuerdo con el imperativo dogmático; a saber, tergiversando a Kant, “obra de tal manera que tu acción se imponga como ley universal”. Asimismo, Zizek recuerda que la ideología es como una cárcel sin ventanas porque no les permite, a los reos, ver la realidad; pues ahora parte de la cultura peruana está construyendo sus propias cárceles; o lo que es lo mismo, están atrapados en sus propios discursos polarizantes.

La historia del terror del Conflicto Armado Interno ha enseñado que la violencia nace de los dogmatismos; sin embargo, aún no hay buenos alumnos. Se sigue creyendo que la única forma de expulsar y eliminar el recuerdo doloroso de la violencia para que no vuelva a repetirse es anulando, a la fuerza, a los restos y rezagos de la ideología senderista encarnadas en el cadáver de Abimael Guzmán. En otras palabras, se cree que los dogmatismos se eliminan con más dogmatismos. En ese sentido, el intento de borrar las huellas de la historia traerá consigo la convulsión histórica y la repetición. El borrón y cuenta nueva será la ausencia-presente de la herencia dogmática. Hemos olvidado que la disputa democrática deliberativa, en el dar y recibir razones, es el único camino donde las memorias de las víctimas pueden ser reivindicadas y la violencia, realmente, derrotada.