El legado de Francisco para la Amazonía

Artículo publicado en la sección PLIEGO, de Vida Nueva, elaborado por el Instituto Bartolomé de Las Casas.

Este año que se encamina hacia su final nos invita a hacer memoria de los diez años de la encíclica Laudato si’, el primer documento eclesial que aborda de manera profunda la problemática medioambiental, así como de los cinco años de la creación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA). Ambos hechos promovidos por el papa Francisco y, en el fondo, complementarios: la doctrina y la acción. Así, en el marco del camino recorrido, estas páginas tienen como objetivo ofrecer un análisis del legado de Francisco en esta materia, abordando en primera instancia un breve recorrido histórico de la misma, para pasar a continuación a las aportaciones a nivel organizacional, así como a los aspectos teológicos que nos invitan a profundizar en el tema. Finalmente, señalaremos algunos desafíos y tareas para continuar apostando por el compromiso con este espacio vital.

El camino hacia una articulación eclesial en la Amazonía La Amazonía, ese vasto ecosistema trascendental para el equilibrio del planeta, estuvo presente en el corazón del papa Francisco desde el inicio de su pontificado, habiéndola descrito como “el gran pulmón del planeta”. Francisco no solo se limitó a la denuncia y al llamamiento ético y espiritual en defensa de la naturaleza, sino que planteó una propuesta concreta de transformación y de compromiso que articula ecología, justicia social y dignidad humana, toda vez que “el grito de la tierra es el grito de los pobres”: ambas dimensiones están unidas.

Antes de empezar, tengamos en cuenta que la Amazonía es una extensa área que abarca (de acuerdo con la consideración de variables ecológicas, hidrográficas, político-administrativas u otras) entre 5.147.970 y 8.187.965 km2, incluyendo territorios en Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam, con una población aproximada de 33 millones de personas, donde habitan 400 pueblos indígenas y se hablan más de 300 lenguas originarias. Estamos, por tanto, ante un territorio amplio y diverso, que demanda una labor pastoral más articulada, y que comienza a aparecer con fuerza en sus dimensiones humanas y geográficas en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Aparecida (2007) como un símbolo clave del cuidado de la creación y un desafío urgente para la Iglesia en América Latina.

Aparecida es el antecedente remoto que ha desarrollado el posicionamiento de la Iglesia sobre la cuestión amazónica y el cuidado de la naturaleza, y la presencia de Francisco fue clave como presidente de la comisión de redacción del Documento Final. En él se advierte que “la riqueza natural de América Latina y El Caribe experimentan hoy una explotación irracional que va dejando una estela de dilapidación, e incluso de muerte, por toda nuestra región” (DA 473), poniendo de manifiesto ya una intensa preocupación pastoral por el tema. Este texto impulsó un proceso de discernimiento y desarrollo de la conciencia de la Iglesia para una decidida acción pastoral en conjunto. Ello fortaleció el acompañamiento que previamente había brindado ya a los pueblos amazónicos, como sucedió con el caso peruano desde principios del siglo XX, confiado a diversas órdenes religiosas a través de los vicariatos, razón por la cual los obispos que los conformaban fundaron en 1974 el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP).

Aparecida, además, ha servido de soporte para la acción eclesial en la Amazonía, para hacer frente a las problemáticas que viven sus pueblos, destacando en ese sentido y con mención especial la intervención de los obispos brasileños en el proceso. Asimismo, en el caso peruano, estuvo muy presente el conflicto socio-ecoterritorial conocido como “Baguazo” (2009)1, un catalizador de la atención de los obispos hacia esta región y su intervención para resolverlo.

Posteriormente, en el año 2014, tuvo lugar la creación de la REPAM (Red Eclesial Panamazónica), que articula diversas organizaciones con el propósito de promover una Iglesia amazónica, profética y sinodal. Aquí debe considerarse fundamental la aportación del cardenal brasileño Cláudio Hummes, OFM, quien ayudó a crear esta organización, convirtiéndose en su primer presidente, así como la oportuna coincidencia de que, al año siguiente, la carta encíclica Laudato si’ de Francisco resaltara la importancia de preservar ciertos espacios que aglutinan una gran biodiversidad; sin duda, a nivel mundial, la Amazonía resulta esencial “para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad” (LS 38). No solo se denunciaba la cultura del descarte y el paradigma tecnocrático, sino que también situaba a la Amazonía como símbolo de la crisis medioambiental global, exhortando a una conversión ecológica integral que implicara cambios no solamente técnicos, sino, sobre todo, una transformación de mentalidad y estilo de vida. Posteriormente, la visita papal a Puerto Maldonado (Perú) el 19 de enero de 2018 constituyó su primer gran encuentro con los pueblos originarios amazónicos y marcó un hito en el compromiso de la Iglesia con esta región. Dicha visita, que entrañó reconocimiento, denuncia y defensa de este gran territorio, fue también el punto de partida para el Sínodo de la Amazonía del año siguiente, donde se discutieron caminos alternativos para la Iglesia en la región y se profundizó en cuestiones como la ecología integral y la justicia social.

Sin embargo, el momento que marca un antes y un después se plasma en el año 2019 con la celebración del Sínodo Panamazónico, evento que reunió a diversos líderes para discernir nuevos caminos para la Iglesia en la Amazonía. Para la preparación de este hito central en la trayectoria de la Iglesia, se concretó un inédito proceso previo de consulta a nivel territorial realizado el año anterior a través de 45 asambleas territoriales en todo el territorio en cuestión. El Sínodo se celebró en Roma, ciudad que fue testigo de una coyuntura bastante fructífera, con la presencia no solo de expertos, sino también de numerosos representantes de las comunidades amazónicas, delegados de una cultura aparentemente ajena a la mentalidad occidental, pero que condensa una rica espiritualidad en armonía con la creación y la apuesta del “buen vivir” (QA 8).

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Leer el texto completo en Pliego (solo para suscriptores)

  1. El 5 de junio de 2009 se produjo un lamentable enfrentamiento entre las fuerzas del Estado peruano y la población indígena en la zona de Utcubamba, Amazonas (región ubicada al norte del Perú). Las organizaciones indígenas se encontraban realizando un paro, en el marco de su legítimo derecho a la protesta en oposición a varios decretos legislativos que facilitaban la explotación de recursos naturales en sus territorios sin consulta previa acerca de su conveniencia. El empleo desmedido de la fuerza estatal desembocó en la trágica pérdida de 33 vidas humanas, entre policías y civiles indígenas, así como la desaparición de un policía. ↩︎

José Luis Franco / Isabelle Quezada
Integrantes del Instituto Bartolomé de Las Casas

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