por Álvaro Salazar Torres, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal para los Laicos y Juventud.

Luego de 25 días de oración, trabajo, discernimiento, debate y celebración, los padres sinodales han aprobado el Documento Final de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Tres partes, doce capítulos, ciento sesenta y siete párrafos y 60 páginas fueron aprobados con 191 votos a favor y 43 en contra. Pero lo que más llama la atención no es el número de votos en contra sino que de 268 padres sinodales, 34 no hayan votado. Muchos son los temas que aborda este rico documento; entre ellos los
más resaltantes son la sinodalidad, la promoción de la mujer en la Iglesia y sociedad, la afectividad y la familia. Y algunos otros que han causado controversia como el punto 150, que dice: “hay preguntas sobre el cuerpo, la afectividad y la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda”, entre los que se destaca lo relacionado con “la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales”; este punto fue aprobado con 178 votos a favor y 65 en contra, lo cual lo convierte en el punto con más voto en contra de todo el documento; y el texto continua: “es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”.

La mujer en la Iglesia

Así mismo, sobre el tema de la promoción de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, nos dice el punto 148: “Las reflexiones desarrolladas deben implementarse a través de un trabajo de conversión cultural valiente y cambios en la práctica pastoral diaria” y continúa recordando la necesidad de “la presencia de mujeres en los cuerpos eclesiales en todos los niveles, también en funciones de responsabilidad, y la participación femenina en procesos de toma de decisiones eclesiales”.

Un tema que se aprobó con gran mayoría fue el referente a los abusos sexuales, que en el punto 29 señala: “El Sínodo reafirma su compromiso firme con la adopción de medidas preventivas estrictas que impidan la repetición, a partir de la selección y formación de aquellos a quienes se confía la responsabilidad y las tareas educativas”; los resultados de esta votación fueron 208 a favor y 30 en contra.

Sinodalidad

En el tema de la sinodalidad, el punto 120 dice: “Invitamos a las Conferencias episcopales y a las Iglesias particulares a continuar este camino, participando en procesos de discernimiento comunitario que también incluyen a aquellos que no son obispos en las deliberaciones, como lo hizo este Sínodo”, y asevera que se debe generar directrices pastorales “atentas a los jóvenes marginados y a aquellos que tienen poco o ningún contacto con las comunidades eclesiales”. En opinión del P. Juan Bytton Arellano, s.j., capellán de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Consultor de la Conferencia Episcopal Peruana para los jóvenes y auditor en el Sínodo: “Esta Asamblea Sinodal podría resumirse en una frase: los jóvenes nos han ayudado a ser un nuevo modo de vivir y ser Iglesia, y esto es la sinodalidad. El punto final de este Sínodo es un punto de inicio, y lo que nos toca ahora es encarnar lo que en este mes hemos vivido (…) Una Iglesia que salga al encuentro del otro sin miedos, sin prejuicios, sin ganas de imponer lo que piensa, y esto es el Sínodo, caminar juntos, y es lo que hemos hecho durante este mes.