¿Qué desafíos dejó la huelga magisterial?

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TEMA DEL MES

Por Teresa Tovar Samanez, socióloga y presidenta del Foro Educativo

La huelga magisterial no sólo ocasionó la salida de la Ministra Martens, sino que remeció la agenda educativa. Hay un antes y un después de la huelga porque ya no cabe la continuidad a rajatabla de una propuesta de reforma educativa que ha mostrado serios puntos críticos, tanto en su enfoque como en su implementación.

La huelga magisterial fue contundente y, a través de ella, los maestros se hicieron presentes, mostrando la faz de una serie de movimientos sociales emergentes en la última década. Hoy vivimos tiempos de pensamiento y movimiento crítico contra un esquema macroeconómico que no está permitiendo el crecimiento inclusivo que pregona. No tenemos crecimiento sostenible (depende de factores externos) y, en lugar de inclusión, hay cada vez mayores índices de desigualdad. El país vio en pantalla grande que los maestros eran uno de los sectores más afectados con este modelo, con el agravante de que se pretendía entrar al primer mundo de la OCDE con maestros pauperizados y tratados como delincuentes.

Asimismo, la movilización impugnó el modelo de reforma educativa que suponía maestros sometidos. Los docentes reclamaron no ser tratados como sub-profesionales que aplican mecánicamente pautas decididas desde arriba. Se han cuestionado los esquemas autoritarios de una reforma cimentada en discutibles criterios de eficiencia técnica y racionalidad tecnocrática; los mismos que naufragan por ausencia de racionalidad dialógica, es decir de legitimidad social.

Aunque los puntos señalados son parte de un balance más profuso, queremos abordar en esta ocasión sólo un aspecto del impacto de la huelga magisterial: haber colocado como exigencia de prioridad nacional a la educación pública. Esta exigencia forma parte de la agenda educativa inmediata(1).

La movilización impugnó el modelo de reforma educativa que suponía maestros sometidos. Los docentes reclamaron no ser tratados como sub-profesionales que aplican pautas mecánicamente.
Crédito: roriente.org

1. La huelga magisterial y la educación pública

Pese a que los discursos oficiales resaltan la importancia de la educación pública, la huelga docente desnudó su precariedad absoluta y, además enhebró las reivindicaciones magisteriales con las de fortalecimiento de la educación pública. Esto se expresó no sólo en los carteles y lemas de las movilizaciones, sino en el pedido concreto de incremento del presupuesto de educación al 6% del PBI del pliego magisterial.

La agonía de la educación pública en el Perú y su abandono se evidencia en cuatro indicadores:

El estancamiento de la inversión pública en educación durante varias décadas en alrededor del 3% del PBI(2). En contraparte crece la inversión privada hasta alcanzar el 2,8% del PBI(3). Según la Unesco, el gasto por estudiante en primaria representa el 60% de lo que gastan Chile y Colombia(4). El reclamo de incremento del presupuesto educativo ya no duerme en los documentos del Acuerdo Nacional, ahora está activo en la movilización docente.

El desplome de la remuneración magisterial al tercio del valor que tenía hace 40 años(5). Calculado en soles constantes, el salario del docente se redujo a la novena parte entre 1965 y 1990. Al 2015 representa la tercera parte de 1990(6). La huelga magisterial evidenció esto y lo colocó como una demanda con legitimidad nacional. Hoy existe consenso sobre este punto, como requisito para elevar la calidad de la educación pública.

El incremento silencioso de la educación privada que expresa un “laissez faire” de un Estado permisivo ante la creciente intromisión del mercado en la educación. Actualmente se calcula que más de la mitad de la matrícula de Lima es privada y esto ocurre para el 30% a nivel nacional. Se trata de un fenómeno que se denomina “privatización de facto”(7).Recordemos que a fines de la década de los noventa la matrícula pública representaba el 85% del total(8). La huelga magisterial también expresó este problema, al solicitar el incremento de las plazas de nombramiento, y al incorporar por primera vez de modo masivo y organizado a los maestros contratados a la huelga.

La infraestructura escolar se cae a pedazos. La brecha de infraestructura fue calculada en 73 millones de soles por Saavedra en el 2014, señalando que el 79% de los colegios rurales carecen de servicios básicos de agua, desagüe y luz, y que el 64% de las edificaciones requieren ser sustituidas completamente. Esta brecha reproduce a no dudarlo la segregación educativa peruana que está entre las más altas del mundo y, junto con Brasil, es la más alta de América Latina.

Si se quiere escuchar las lecciones de la huelga magisterial, es preciso tomar acciones. De otro modo para el 2021 la educación pública habrá dejado de ser un derecho ciudadano y un bien público. Crédito: inkawasillaqtamanta.blogspot.pe

2. Fortalecer “de a de veras” la educación pública

Los discursos sobre su prioridad ya no convencen. La agenda educativa inmediata requiere medidas fuertes para revertir la situación descrita:

Garantizar que en el presupuesto del 2018 y siguientes, esté contemplado el incremento sustancial de los recursos para educación, de acuerdo a las metas del Acuerdo nacional. Comprometer la distribución de dicho incremento de modo que cubra la mejora de las remuneraciones docentes.

Modificar la legislación eliminando las normas que permitieron la educación privada con fines de lucro y la promovieron vía la reducción de restricciones y la dación de generosas exoneraciones tributarias. En este contexto es preocupante que la gestión entrante esté pensando en alentar nuevas incursiones del sector privado en la educación.

Priorizar el cierre de brechas sociales en las metas, presupuestos y procesos de gestión. Hoy se pone el foco sólo en mejorar los aprendizajes, sin considerar que antes hay que cerrar brechas socioeducativas que están incrementándose en lugar de disminuir.

Si se quiere escuchar las lecciones de la huelga magisterial, es preciso tomar estas acciones. De otro modo, para el 2021 la educación pública habrá dejado de ser un derecho ciudadano y un bien público.

Retorno a clases.


1 La agenda educativa inmediata se está configurando y abarca varios puntos: priorizar la educación rural; reafirmar el enfoque de igualdad de género que podría peligrar por  la escucha de presiones conservadoras; fortalecer la educación intercultural bilingüe, la educación de adultos y la educación ambiental, marginalizadas en prioridades y presupuestos, etc.
2 http://escale.minedu.gob.pe/c/document_library/get_file?uuid=1e766906-8eda-42c4-b944-f105e1b457a0&groupId=10156
3 José Rivero, “La agonía de la escuela pública” Revista IDL No. 226, http://www.revistaideele.com/ideele/content/la-agon%C3%AD-de-la-escuela-p%C3%BAblica, p.1
4 Hugo Ñopo  y Juan J. Díaz, “La carrera docente en el Perú”, en GRADE, Investigación para el desarrollo en el Perú: once balances, Lima, 2015, http://www.grade.org.pe/wp-content/uploads/carreradocente_JJDHN_35.pdf, pp.353 y stes.
5 http://rpp.pe/politica/estado/peru-es-el-pais-que-menos-invierte-en-educacion-en-america-latina-noticia-1071004
6 Ñopo y Díaz, ob.cit, pp.353 y sgtes.
7 Ver María Balarín, 2015, Las escuelas privadas de bajo costo en el Perú, http://www.grade.org.pe/en/novedades/las-escuelas-privadas-de-bajo-costo-en-el-peru-por-maria-balarin/
8 José Rivero, ob.cit