Publican diagnóstico sobre situación de venezolanos en el Perú

“La migración no es una amenaza, debe ser vista como una oportunidad”. Palabras del P. Jairo Guidini, responsable de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Peruana, quien dio la bienvenida a los diversas instituciones que se dieron cita el 17 de octubre para la presentación de un diagnóstico cuantitativo y cualitativo sobre las necesidades de los migrantes venezolanos en el Perú. Este trabajo ha sido dirigido por Cáritas del Perú con la asistencia técnica de Catholic Relief Services-CRS y la participación de Save  the Children, a pedido de la Conferencia Episcopal Peruana.

Este estudio se realizó del 23 de setiembre al 03 de octubre 2018 a más de mil migrantes venezolanos (1,073) que se encontraban en las ciudades de Tumbes, Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Tacna y Lima (Chosica, Surquillo, Villa El Salvador, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, Los Olivos y Carabayllo), para conocer sus condiciones de vida y necesidades. La Presentación de resultados estuvo a cargo del Dr. Andrés Morán, Gerente de Desarrollo Social de Cáritas del Perú

Los aspectos evaluados en este diagnóstico fueron las condiciones socioeconómicas, salud, educación, protección, alojamiento y seguridad alimentaria. La mayoría de migrantes (85%) tiene como destino el Perú, frente a un 15 % que está de paso. Su necesidad más urgente es procurase un ingreso. El 54 % trabaja como ambulante, ello porque les resulta más rentable que trabajar en alguna empresa donde reciben pagos ínfimos. Por ello, no sorprende que el 51 % mencione que se ha sentido humillado en el espacio laboral.

Con respecto a los datos cualitativos, el acoso, la discriminación y la xenofobia están muy presentes. “Los hombres (peruanos) quieren la atención –y tratan a las venezolanas mal- piensan que es fácil estar con una venezolana- como prostitución. Hay acoso sexual diario en el trabajo”, señala una de las declaraciones del diagnóstico. Finalmente, los migrantes consultados señalan como sus necesidades más urgentes: seguro de salud, estabilidad laboral, y ayuda con las viviendas. Este diagnóstico resulta fundamental para el trabajo de instituciones civiles y eclesiales, así como para los agentes pastorales, y que va en la línea de lo que el papa Francisco nos propone “acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”.