Papa Francisco con rostro amazónico

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IGLESIA VIVA

Por Mónica Villanueva, directora de comunicaciones y cultura del Centro Cultural José Pío Aza y miembro de Signis Perú (Asociación Peruana de Comunicadores)

Muy pronto los peruanos y el mundo miraran a Madre de Dios por la visita del Papa Francisco. Su presencia será ante todo pastoral, pero no dejará de tener repercusiones políticas y culturales, dentro de un marco solidario y de cercanía. Sabemos que no llega sólo por cumplir actos solemnes y religiosos, sino que traerá vida y nos transmitirá esperanza. Y eso lo decimos porque estamos seguros de que como líder de opinión ventilará las problemáticas socio-ambientales que vive esta región, y su voz será una invitación a cuidar nuestra vida y su entorno. Él ya lo viene pidiendo desde el 2013, cuando publicó la encíclica “Laudato si”, donde aborda los complejos problemas ambientales que afectan el planeta.

Diversidad de los pueblos

Madre de Dios será el “babel del Amazonas” el 19 de enero del 2018 porque concentrará a los pueblos originarios del Perú. El sur será representado por los EseEjas, Harakmbut, Machiguengas, Yines, Nahuas; del centro vendrán Asháninkas, Yaneshas, Nomatsiguengas; y desde el norte se acercarán los pueblos Awajún, Wampis, Huitotos, Aguarunas, Matsés, entre otros importantes grupos étnicos; y con ellos, muchos peruanos y extranjeros. La visita de Bergoglio a nuestra región será una ventana abierta para el mundo. Y además, ofrece un marco social que hace que vivamos con el corazón en la mano por las indignantes desigualdades, inequidad y corrupción que experimenta nuestro país.

El Papa Francisco, desde su calidad de visitante ilustre, podrá denunciar fenómenos humanos y sociales que afectan nuestra sana convivencia y que se convierten en un gran desafío para colectivos sociales, redes de mujeres, comunicadores indígenas y no indígenas, educadores, iglesia y gobierno (legisladores y ejecutivo). Entre esos temas álgidos se encuentran la trata de personas, la tala indiscriminada del bosque amazónico, el narcotráfico, la minería ilegal y las actividades extractivas en general que están dañando la vida no sólo de las personas que viven en la región amazónica, sino que vienen repercutiendo negativamente en el planeta.

Visibilizar los problemas y esperanzas

El Obispo del Vicariato de Puerto Maldonado, Mons. David Martínez de Aguirre, afirmó que frente a estas incertidumbres, “se habla de trata de personas, de explotación de recursos naturales; si hablamos de un sistema económico que deshumaniza y que genera exclusión, si hablamos de todo lo que afecta el cambio climático y todo lo que afecta a la destrucción de la naturaleza, todo acaba incidiendo en la vida de los más pobres”.

Nuestro país, aquel de “todas las sangres”, vive de espaldas la vida de las culturas minoritarias amazónicas que existen en más de 60% del territorio nacional que conforma la Amazonía, un dato que pocos conocen y que debería tomarse en cuenta, sobre todo en este contexto actual.

Sin duda, nos proclamamos ricos en culturas milenarias y de gran diversidad, pero poco se hace para que estas culturas sean escuchadas y visibilizadas. Por eso aplaudimos y nos preparamos para la visita. Sabemos que Francisco, como buen pastor, también anunciará el Evangelio a los bienaventurados, es decir a los pobres y menos favorecidos. Aquellos que Jesús busca, escucha, y les da el encuentro y les trae alegría.

Madre de Dios se ha vuelto una de las regiones con mayor conflictividad social. Actividades como la extracción del oro vienen arrasando con la Amazonía y la vida de muchas personas.