Mons. David Martínez: El Papa quiere oír a las comunidades nativas

17 enero, 2018
Al encuentro del papa Francisco (Microprograma radial) – Perú, Puerto Maldonado, Chiclayo y Lima
15 enero, 2018
El grito de la tierra, es el grito de los pobres
17 enero, 2018

 AL ENCUENTRO DEL PAPA FRANCISCO

por María Rosa Lorbés, coordinadora del Observatorio Socio Eclesial – UARM.

David Martínez de Aguirre Guinea fue nombrado obispo titular del vicariato de Puerto Maldonado en el año 2014 por el papa Francisco, cuando ya llevaba 14 años de misionero en la Amazonía en las misiones de Koribeni y Kirigueti. Monseñor David Martínez es uno de los obispos más jóvenes de Perú, pero en el contexto de la visita del Papa a Puerto Maldonado, la figura de este dominico vasco ocupa un lugar destacado en la escena eclesial y mediática.

 

Uno de los problemas más fuertes que afectan a los habitantes del Vicariato es la minería ilegal con sus consecuencias conocidas. ¿Cuál cree usted que es la raíz de la que brotan estos males??

El mayor problema de la Pampa, de la minería, yo digo que no está aquí, en Madre de Dios. Está en las grandes bolsas de pobreza y en las pocas expectativas de las familias andinas, de la zona de Arequipa, Puno, Cuzco, entre otras, que vienen desesperadas a la selva intentando buscar una forma de vida y de sustento. Eso es lo que genera esa cantidad de jovencitos y jovencitas que vienen a la selva, a veces también con miedo e incertidumbre, pero ante la situación que tienen en sus lugares de origen, poco tienen que perder y se arriesgan a meterse en unas condiciones laborales y sociales poco favorables. Lo que pasa es que en los lugares de los que vienen tenían una vida sencilla, humilde, en la chacra, con el sustento para vivir, pero quienes aspiran a tener algo más que mera supervivencia, se sienten atraídos por esta zona del oro..

¿Qué expectativas hay con la próxima visita del Papa?

Hay una cierta ilusión…digo “cierta” porque también se ha creado una incertidumbre sobre si el Papa viene a arrasar con la minería, si el Papa es un Papa “ecológico”. Yo creo que ha habido una mala interpretación y estamos dando mayor información sobre la visión del Papa. El Papa tiene una visión social, humana, ecológica, que es muy importante, pero no se puede reducir su visita a un solo aspecto. Es un pastor. Y estamos sensibilizando a la gente, en el sentido de comprender que el Papa viene a transmitirnos un mensaje de esperanza. Él viene a escuchar nuestro dolor, no a darnos más dolor encima. A medida que se va acercando la fecha, veo que hay más entusiasmo, sobre todo para los que se han sentido más contentos e impactados, que son las comunidades nativas y vemos que ellas sí se están preparando, organizándose, con listas, preguntando cómo van a ser
los viajes, están insistiéndonos. Hay un fervor que está creciendo..

¿Qué cambios positivos espera usted para el Vicariato a partir de este viaje?

Para el Vicariato esta visita del Santo Padre está siendo un termómetro para ver cómo está nuestra Iglesia. Para ver qué capacidad de organización tenemos y a dónde estamos llegando y a quiénes y de qué manera. Esta visita nos está poniendo como un espejo para que nos veamos y nos descubramos. Lo que esperamos de esta visita del Santo Padre es que el mensaje, que ya el papa Francisco nos viene dando desde el comienzo de su pontificado –que no es otro mensaje que el del Evangelio– sea un estímulo para ponernos en marcha, salir a las calles, ir en busca de los excluidos, no decaer y responder al pesimismo con coraje. Ojalá que este mensaje, escuchado más cerca, nos haga despertar, nos haga ser más audaces y más atrevidos en nuestra predicación del evangelio.

Los que se han sentido más contentos e impactados por el anuncio de la llegada del Papa, han sido las comunidades nativas y vemos que ellas sí se están preparando, organizándose.

¿Cómo ve usted el anuncio del sínodo panamazónico?

No va a ser el primer mensaje amazónico sobre la situación de las poblaciones más vulnerables. Pero sí va a ser un hito en el sentido de que estamos
respondiendo a este deseo del Papa de tener redes entre nosotros, de aunar, de compartir problemáticas, de ver perspectivas nuevas, de pensar juntos y dejar que el Espíritu vaya soplando en este rincón y que lo haga con fuerza y que este soplo del Espíritu aquí llegue a toda la Iglesia.