María Ysabel Cedano: Manta y Vilca no puede quedar impune.

22 junio, 2017

ENTREVISTA

Por: José Luis Franco

María Ysabel Cedano, feminista y activista de los derechos de la población LGTBI. Abogada y especialista en género y políticas públicas. Actualmente se desempeña como directora del Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS). Institución que ha asumido la defensa legal de las mujeres que han sufrido violencia sexual por miembros del Ejército en el pueblo de Manta (Huancavelica). Caso investigado por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que en su Informe Final señaló que ahí los abusos se ejecutaron de forma “sistemática y generalizada”, como una forma de ejercer control sobre las comunidades.

 

 

¿Cuál es la situación actual del caso Manta y Vilca?

El caso Manta y Vilca se encuentra en juicio oral. Ya se tomaron los interrogatorios de los acusados que están en juicio. En total fueron acusados 14 integrantes de las fuerzas armadas, de los cuales están en juicio 7, porque los otros están no habidos o porque no se han apersonado al juicio. Además uno de ellos era menor de edad cuando se cometieron estos crimines y va a ser procesado por una sala distinta. Han empezado los interrogatorios a las víctimas. La Comisión de la Verdad registra testimonios de por los menos 24 mujeres, víctimas de violación sexual. De estas 24 han logrado denunciar y permanecer en juicio 9; 3 de ellas son patrocinadas por DEMUS y las otras 6 son patrocinadas por el IDEELE. Han empezado los interrogatorios a las víctimas que patrocina IDEELE y se dieron en una diligencia itinerante en Junín (Huancayo). Está pendiente aún que interroguen a nuestras patrocinadas, pero no existen las garantías para que ellas declaren con respecto de sus derechos fundamentales.

¿Por qué es significativo este caso?

En el año 83 Sendero Luminoso entra en la comunidad de Manta y hace una ocupación de esta zona. Impide que haya elecciones y el Ejército entra al año siguiente para enfrentar a Sendero Luminoso, pero lo hace con una estrategia de arrasamiento que conllevó la desaparición forzada, la tortura y la violación sexual de la población civil que se encuentra entre dos fuegos. Se construyó una base militar que permaneció por años y donde se violaron a muchas mujeres. Aquí había una violación sexual sistemática, generalizada en cada acto de dominio de control de los militares en la zona con la justificación de luchar contra Sendero Luminoso. Esta violación sexual no puede quedar impune porque se trata de un crimen de lesa humanidad, que no ha prescrito.

Hoy existen más de 5 mil personas registradas en el Registro Único de Víctimas del Consejo de Reparaciones por afectaciones de su libertad sexual.
Crédito: amaresunderecho.pe

¿A qué se debe esta normalización de la violencia que aún pervive?

En el Perú estamos llegando al bicentenario, pero todavía somos una sociedad patriarcal y machista. Todo está organizado en función de lo masculino y los hombres. El patriarcado descansa en instituciones, creencias y normas que dicen a una mujer que su realización plena es sólo cuando es madre. Hay toda una cultura de la violación que responsabiliza a las mujeres porque la sexualidad de los hombres es irrefrenable. Una de las políticas más importantes que se está dando en estos momentos es de la igualdad de género, porque no es que los hombres tengan un instinto sexual y que las mujeres tenemos que comportarnos para que no nos violen. El violador lo hace porque es un ejercicio de poder. Nadie puede tocar otro cuerpo, la otra persona es otro distinto cuyo cuerpo no le pertenece. Por ello la educación sexual con enfoque de género es importante, porque va a ser la oportunidad de enseñar a todas las generaciones que no se puede tocar un cuerpo sin el consentimiento del otro.