Los más afectados son los pobres

7 junio, 2019

LOS MÁS AFECTADOS SON LOS POBRES

editorial de Signos

 

El domingo 26 de mayo, un sismo de magnitud 8.0 grados tuvo como epicentro el distrito de Lagunas en la provincia de Alto Amazonas, región Loreto. El movimiento telúrico fue tan fuerte que afectó otras regiones del país como San Martín, Cajamarca, Huánuco, Ucayali, etc. La gran magnitud del movimiento hizo que se activaran las alarmas en todo el país, pues es el más grande que hemos tenido en años y por ello ya se han emitido recomendaciones para prevenir una situación fatal si vivimos nuevamente un movimiento parecido.

 

 

 

¿Cuál es la situación de nuestros hermanos afectados?

La información que tenemos aún es escasa. Según datos proporcionados por el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional, la cantidad de viviendas afectadas en Loreto es de 833 y 404 las inhabitables. Además, las instituciones educativas que presentan daños serían 111 y hay otras inutilizables. La cantidad de centros de salud afectados es de 38. Como si fuera poco, el movimiento sísmico hizo que se desbordara el río Huallaga y con esto el puerto de Lagunas tuvo una erosión de casi treinta metros. Muchas familias se vieron afectadas por el fango en sus casas.

Aunque la cifra de muertos y heridos es menor a la que han dejado otros desastres naturales que hemos vivido, estamos refiriéndonos a comunidades que se encontraban en una zona bastante precaria. Los efectos destructivos de este tipo de desastres naturales se hacen sentir sobre todo en las zonas más pobres. Una zona que cuenta con infraestructura deteriorada está más propensa a tener derrumbes, poniendo en riesgo a las personas que viven ahí.

Lagunas es el pueblo más pobre del Alto Amazonas

A propósito de este hecho, la última información que se conoce sobre la provincia de Alto Amazonas, publicada por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) del año 2017, refleja una terrible realidad y es que del total de la población que vive en el pueblo de Lagunas, el epicentro del sismo, el 83,3% de los habitantes son considerados como pobres y el 45% se ubican bajo el umbral de pobreza extrema. Es decir, este resultado ubica al pueblo de Lagunas como el más crítico de la región Loreto. Con esta información confirmamos que el sismo afectó a la zona más empobrecida de Loreto, dejándolos en una situación de precariedad mayor a la que ya tenían.

Como en algún momento lo ha manifestado el papa Francisco, nuestra primera preocupación debe ser la de ayudar a que toda persona viva dignamente “con lo necesario tanto desde el punto de vista material como para el propio desarrollo espiritual y religioso”. Urge que seamos solidarios y apoyemos a nuestros hermanos del Alto Amazonas con asistencia y donaciones. Ya existen algunas organizaciones como Cáritas y Aidesep que están prestando ayuda a los pobladores de las zonas afectadas. Un segundo aspecto fundamental y tal vez a más largo plazo, es repensar la reconstrucción viéndola no sólo desde la infraestructura, que también es importante. Es decir, que el Estado logre trabajar más de la mano con las comunidades para que la zona pueda superar los terribles índices de pobreza que tenían incluso antes del sismo. En ese sentido, nuestra tarea debe ser la de apoyar en todo lo que se necesite y cuidar que las autoridades inicien el proceso de reconstrucción de los colegios, centros de salud, viviendas, para que se reviertan los daños y se reduzca en alguna medida el sufrimiento que trajo este desastre.

Finalmente, no olvidemos que el Perú es un país de gran actividad sísmica, y un movimiento telúrico como el de Lagunas en zonas urbanas de mayor densidad poblacional como Lima u otras ciudades donde tenemos construcciones precarias y hacinadas, hubiera sido una catástrofe. Estemos vigilantes para que los locales de mayor afluencia de gente sean construidos con rigurosidad y participemos seriamente de los simulacros, organicémonos en casa, colegios o centros de labores. Aprendamos de experiencias pasadas para no volver a tener saldos trágicos e irreversibles por falta de prevención.