Las pugnas por la memoria

9 julio, 2018
Papa Francisco proclama a Pedro Barreto como nuevo cardenal del Perú
28 junio, 2018
Pedro Barreto, un cardenal para los nuevos tiempos
9 julio, 2018

EDITORIAL

“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, versa una popular frase. No hablar de lo que pasó, no interesarnos, o lo que es peor, no conocer lo que ocurrió en los años del conflicto armado interno en nuestro país, ha sido siempre una amenaza contra lo que se ha avanzado en reconocimiento de derechos después de la época del terror. Ciertamente el Perú de hoy contiene opiniones muy divididas y poco consensuadas hasta ahora. Después de tantos años, las víctimas del conflicto siguen denunciando el desinterés y la baja atención a sus demandas por las autoridades, así como una condenable negociación del indulto a Fujimori.

“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, versa una popular frase.

Pugnas por la memoria

Sin embargo, hoy los terribles hechos del conflicto armado interno regresaron al centro del debate de algunos políticos y, paradójicamente, esta situación pareciera ser más o igual de peligrosa que la indiferencia. Lamentablemente ese gran interés que de pronto ha despertado la memoria de lo que pasó en los años de violencia lo promueve un sector que se enfocó en acusar al Lugar de la Memoria, Tolerancia e Inclusión (LUM) de hacer apología del terrorismo o distorsionar el registro histórico de lo que pasó en el país, en desprestigiar algunos espacios de memoria en el interior del país y hoy anuncia la creación de un parque temático en Lima donde se contará la historia de los “Héroes de la Democracia”.

Entonces, no basta sólo decir que es importante conocer los hechos ocurridos durante el conflicto armado interno. La memoria no se remite sólo al pasado, sino cómo desde el hoy interpretamos lo ocurrido. Es necesario que advirtamos que la historia se está intentando reescribir desde hace algún tiempo porque la construcción de la memoria implica un proceso de largo aliento donde surgen y pugnan diferentes interpretaciones. De hecho, además de los hechos recientes mencionados antes, ha habido una gran promoción de lugares de memoria impulsados desde la sociedad en regiones, igualmente gran cantidad de producción artística (libros, películas, documentales etc.).

¿Cómo construimos consensos?

En medio de esta disputa por la memoria, hay quienes afirman que es necesario empezar a generar consensos. Ciertamente los necesitamos, pero ¿cómo lo hacemos? En primer lugar tenemos que estar convencidos del valor de la memoria pluralmente construida tanto para la sociedad como para el Estado. Además los consensos no pueden basarse en imposiciones o solo en pareceres o puntos de vista, sino en hechos concretos que incluso tienen sentencias penales y el respaldo de organismos internacionales como los delitos de lesa humanidad.

Por otro lado, para crear consensos es imprescindible, en primer lugar, una actitud de escucha, así como también espacios de diálogo sin prejuicios, donde los ciudadanos y ciudadanas podamos hablar de lo que ocurrió, informarnos e intercambiar puntos de vista. Pero para muchos sectores la indiferencia sigue siendo la norma. ¿En qué medida los medios de comunicación, la escuela, las universidades, los espacios públicos, etc, contribuyen a esto? ¿Qué disposición tenemos de escuchar a los demás? La educación es una pieza fundamental para esta parte del proceso, donde podamos tener acceso a información documentada y espacios de intercambio formativo. Lamentablemente no hemos avanzado mucho en ello desde las políticas públicas.

Ante esta pugna por la memoria, donde más que el diálogo algunos buscan imponer una versión sesgada de los hechos, el reto para los ciudadanos y ciudadanas es involucrarnos más, exigir nuestro derecho a la verdad, seguir fomentando espacios de diálogo plurales, y disponernos a tener empatía y mayor compromiso por todos aquellos que fueron víctimas directas del conflicto.