Las lecciones aprendidas en medio de la crisis política

17 diciembre, 2018

LAS LECCIONES APRENDIDAS EN MEDIO DE LAS CRISIS POLÍTICA

editorial de la revista Signos

El nacimiento de Jesús nos recuerda la necesidad de reavivar la fe ante cualquier adversidad. El niño Manuelito, que nació en medio de la miseria y la indiferencia, en su fragilidad nos invita a no darnos por vencidos y a luchar contra la desigualdad que viven millones de personas como él en todo el mundo.

Debemos hacernos cargo de nuestra historia

La Navidad es una fecha especial para reflexionar y estar atentos a los signos de los tiempos. ¿Lo estamos haciendo realmente? ¿Cuántas veces nos hemos mostrado inmóviles ante la desigualdad? ¿Cuántas veces hemos cerrado nuestra puerta cuando nuestros hermanos pidieron que los acojamos? ¿Cuántas veces hemos mirado a un costado cuando era necesario que luchemos por el otro? Habiendo sido este un año tan difícil para nuestro país, es importante que ante la desolación o el pesimismo que ha provocado la crisis política, renovemos la esperanza movilizadora que nos interpela a construir un país más equitativo para vivir con dignidad. Tomemos este tiempo como una invitación para hacerlo.

Un mejor país para todos y todas

Es comprensible que la confianza en el otro casi se haya perdido, pues vivimos tiempos de injusticia y corrupción. Sin embargo, no olvidemos que esta situación adversa es completamente contraria a lo que Dios quiere para nosotros, y justamente por eso es que debemos empezar a cambiarla. Tener un país más solidario para todos los peruanos y peruanas es un proyecto viable aunque a veces pareciera que no; por ello, recuperar la confianza en el otro y en nosotros mismos es clave para este propósito. Nos toca preguntarnos y reflexionar sobre el papel que debemos cumplir para lograrlo, desde nuestro pequeño espacio y desde nuestras posibilidades. Ser ciudadanos críticos no sólo implica denunciar las injusticias, implica también reconocernos como parte del asunto y asumirnos como agentes de cambio.

Al encuentro del otro

Los padres del niño Jesús tocaron muchas puertas para ser alojados, pero “no hubo sitio para ellos”. No olvidemos a los pobres que, al igual que María y José, también tocan nuestras puertas pidiendo ser acogidos. Tengamos muy presentes a todos aquellos que han venido desde lejos huyendo de la pobreza y que se sienten ajenos en nuestro país. No olvidemos a los que no tienen casa, a los que se sienten solos, a los que están lejos de su familia. Vayamos al encuentro del otro.

La adversidad nos debe llevar a vivir hoy más que nunca de manera profunda el sentido de la Navidad, aun cuando el sentido común por estas fechas es la fiebre del consumo. Si bien hablamos de la importancia del “dar”, no hay nada más lejano al significado de la Navidad que el consumismo irresponsable. No se trata de dar lo material que nos cuesta recursos económicos, de lo que se trata es de dar humanidad y amor al hermano e imitar al Dios solidario que tiene preferencia por los pobres y humildes.

Vivamos la Navidad de manera diferente, yendo al encuentro del otro sin prejuicios, saliendo de la actitud inmóvil frente a la injusticia y asumiendo el papel que nos toca ante la desigualdad que viven nuestros hermanos, con fortaleza y amor. Seamos como el niño Manuelito, humildes de corazón y fuertes ante la adversidad.