La reconstrucción que tenemos por delante

22 mayo, 2017

EDITORIAL

Todos estábamos a la expectativa que se lanzara el proyecto de la reconstrucción, pues la situación que viven nuestros compatriotas afectados por este desastre del Niño costero es muy dura y de la urgencia no había dudas. Es más, durante la emergencia se ha comentado mucho la necesidad de no repetir los errores cometidos en otras reconstrucciones e incluso que tocaba mejorar las prácticas del Estado. Con esos comentarios se dejaba entender  que la reconstrucción, en verdad, podría ser una gran oportunidad de hacer las cosas bien. Es decir,  responder con prontitud a las necesidades de la gente, si de los que están en verdadera emergencia, pero  al mismo tiempo, evitar la corrupción. Entonces la oportunidad aparece como el momento en el que el Estado podría mostrar cercanía a la gente, por algo dijo el Presidente PPK  “reconstrucción con cambio”.

Luego de una maratónica sesión en el Congreso, una mayoría de los parlamentarios aprobó el proyecto de ley que presentó el Ejecutivo. Como parte de la discusión que tuvieron se incluyeron precisiones en cuanto al rolo subsidiario del gobierno nacional precisando la participación de los gobiernos locales y regionales. El segundo punto agregado ha sido el control a posteriori de la Contraloría, con el fin de velar por el dinero público. Claro varios otros temas planteados quedaron sin resolverse.

Observaciones y preguntas

Ciertamente preocupa que este proyecto de ley no tenga a la base un plan que incluya los pasos del proceso de reconstrucción, pues sin esa matriz: ¿cómo se definen las prioridades de la reconstrucción en cada lugar?, ¿cuál es el monto que se va a destinar a la reconstrucción? Ciertamente se han dado cifras, pero al parecer nada definitivo.  Preguntamos: ¿no puede el Estado echar mano a una parte de sus reservas? ¿Las necesidades de tantos ciudadanos peruanos no son suficiente justificación para usar el dinero de las reservas?

La impresión que ha dejado la discusión de la ley de reconstrucción es que se está dando gran protagonismo al sector privado. Si bien está claro que no se trata de hacer de este proceso el monopolio del sector estatal, sin embargo, su  papel rector no es reemplazable en la medida que le toca marcar la línea de por dónde y cómo avanzar y por supuesto de actuar directamente en muchos aspectos. El concurso del sector privado siendo muy importante y necesario debiera ser complementario. Pero la reconstrucción no equivale únicamente a obras de infraestructura y construcción de viviendas, que claro son muy importantes y necesarias. Siendo afectados y afectadas personas de carne y hueso, ellos traen consigo muchas dimensiones que han sido impactadas y que no pueden dejar de atenderse. Imaginemos cada uno, lo que puede significar perderlo todo,  a un familiar, la casa, la chacra, el trabajo, los animalitos… Las secuelas de lo ocurrido afectan las condiciones de vida de la gente y están influyendo en su salud física y psicológica; han interrumpido el curso de sus vidas. ¿Cómo se tendrán en cuenta estas dimensiones? A la vez nos preguntamos ¿qué lugar tendrán las personas afectadas en las reconstrucciones?, especialmente cuando se trata de la vivienda por ejemplo.

Los ciudadanos

Pero no todo hay que pedirlo al Estado. Los ciudadanos hacemos parte de este proceso si es que nos decidimos hacerlo. De hecho peruanos y peruanas hemos mostrado mucha iniciativa y solidaridad durante la emergencia, pues ahora nos toca continuar. La oportunidad de la reconstrucción también se nos presenta a nosotros, hay muchas tareas para apoyar esta reconstrucción material y humana, especialmente si queremos que sea una “reconstrucción con cambio”. ¿Podemos poner lo nuestro para que haya cambio?  Nos toca hacer espacio en nuestras vidas para mostrar ese ánimo, energía y creatividad y colaborar con la reconstrucción y los afectados, sin dejar de vigilar el proceso, por supuesto.