La organización es nuestro recurso ante la injusticia

10 enero, 2019

LA ORGANIZACIÓN ES NUESTRO RECURSO ANTE LA INJUSTICIA

editorial de la revista Signos

Después del anuncio del indulto a Alberto Fujimori en vísperas de Navidad del 2017, ya no causó tanta sorpresa recibir la “noticia bomba” lanzada por Pedro Chávarry faltando apenas 4 horas para recibir el año nuevo. El Fiscal de la Nación, en conferencia de prensa, anunciaba al Perú la destitución de los fiscales Vela y Domingo Pérez, quizás los dos hombres con mayor popularidad en el país después de los grandes avances que han realizado en la investigación del caso Lava Jato. Al parecer las fechas festivas de fin de año se han vuelto las favoritas para dictar este tipo de decisiones poco populares.

 

Sin embargo, peruanos y peruanas de todo el país dejaron de lado sus planes de año nuevo para manifestarse en las calles en contra de esta destitución a todas luces injusta y sin argumentos sólidos. Lima, Arequipa, Cuzco, Ayacucho, Iquitos y otras ciudades del país salieron en movilizaciones la noche del 31 de diciembre para exigir la reposición de los fiscales a sus cargos. Como se veía venir, ante la presión de todos los peruanos y peruanas en las calles, así como de algunos líderes de opinión, un sector de la clase política e incluso el Presidente de la República, la medida quedó sin efecto dos días después de haber sido anunciada la decisión del Fiscal de la Nación.

Sin duda, el retroceso de la decisión de la destitución era previsible tomando en cuenta el escenario de rechazo que se creó en varios sectores. Por un lado, la posición de los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez al declararse en “desobediencia jerárquica”, la solidaridad de numerosos fiscales a nivel nacional, la declinación de los fiscales nombrados en lugar de Vela y Pérez, así como el anuncio del presidente de la República sobre la presentación de un proyecto de ley que declararía en emergencia
el Ministerio Público, y por último el pedido de la renuncia de Chávarry por los propios fiscales supremos. Pero no olvidemos que ambas decisiones no habrían sido posibles sin el gran respaldo que se hizo sentir en las calles durante todas las movilizaciones que incluyeron exigir la renuncia del Fiscal de la Nación. Mediante una carta con fecha 8 de enero, Chávarry dio un paso al costado.

Una vez más, la indignación manifestada en las calles ha sido clave para hacer presión y hacer sentir el rechazo hacia lo que consideramos injusto. Sin embargo, esta expresión colectiva de  la ciudadanía necesita respuestas viables y concretas de las personas que dirigen las instituciones del Estado para que se construyan salidas ante
la coyuntura. Este componente es lo que aún está en proceso. Si bien tenemos una nueva fiscal de la nación, están pendientes la reforma del ministerio público que debe formular el Congreso y las acusaciones constitucionales contra el ex fiscal Chávarry.

Entonces, hoy nos damos cuenta una vez más de lo importante que es organizarnos y estar informados. Los problemas con el sistema de justicia vienen desde hace mucho tiempo atrás, sin embargo ha sido sumamente relevante que reconozcamos cómo la corrupción afecta nuestra vida diaria. Este delito permite desde el robo millonario
en obras hasta condenas sin efecto en casos de violencia sexual, como lo hemos escuchado en los audios difundidos por IDL-Reporteros.

No olvidemos que para que podamos tener expresión colectiva, primero es necesario estar bien informados. Las movilizaciones han sido posibles por el interés de la ciudadanía en el escenario político; por lo tanto, es imprescindible estar pendientes de los avances y retrocesos sobre los casos que conocemos, conversar con nuestros
amigos, compañeros de trabajo, nuestra familia sobre estos temas, compartir información a través de plataformas digitales, así como convocatorias para construir propuestas o para manifestarnos pacíficamente de diversas formas. Urge que se promueva el fortalecimiento del Ministerio Público y el Poder Judicial, como parte de la lucha contra la corrupción y por la democracia en el Perú, y nos toca a nosotros desterrar las prácticas cotidianas que desde la sociedad toleran la corrupción. No nos rindamos ni bajemos la guardia. Aún queda mucho para ganarle la batalla a la corrupción.