La fuerza movilizadora de la educación.

Familiares de desaparecidos le piden reunión a Presidente de la República
13 julio, 2017
Las luchadoras, heroísmo en tiempos de violencia y olvido
13 julio, 2017

TEMA DEL MES

 Por: Gloria Helfer Palacios, educadora y ex-ministra de educación.

El Papa Francisco viene al Perú y esto nos regocija. Él no ha hecho grandes declaraciones pero ya nos ha enviado un mensaje claro: ha escogido Puerto Maldonado y Trujillo como lugares de su visita, fuera de Lima. Para un país grande y diverso como el nuestro la opción está clara. Va al encuentro, busca la proximidad, la cercanía de los más ignorados, los más golpeados, los que más han padecido el horror y la injusticia. La búsqueda de cómo detener y desaparecer el sufrimiento se hace evidente.

 

El sector educación ha sido uno de los más afectados por el Fenómeno El Niño costero: 2868 instituciones educativas afectadas, 100 colapsadas, 197 inhabitables, y miles de estudiantes retrasaron su inicio del año escolar. (Crédito: munihuaral)

 

Lo que nos deja el Niño Costero

Así es. Tomando el caso de las zonas devastadas por el fenómeno El Niño costero, hemos visto las inundaciones, las torrenteras llevándose a su paso personas, animalitos, enseres, herramientas, puentes, casas enteras. Ha salido a la luz la imprevisión e irresponsabilidad de autoridades, cuando no la corrupción que está en su origen.

Podemos cuantificar los daños: 291,578 personas damnificadas, 1.426,753 afectadas, 158 fallecidas. En el sector educación tan importante para todos, ya sabemos por ejemplo que hay 2,868 instituciones educativas afectadas, 100 colapsadas, 197 inhabitables, y miles de estudiantes retrasaron su inicio del año escolar, y podemos abundar en más datos. Lo que nunca se podrá dimensionar es el trauma, las huellas que ha dejado en la mente y el corazón de la gente. No podremos medir el miedo de nuestros niños al encontrarse en tremenda situación de peligro, el dolor de ver sus casas, los bienes de sus familias y sus fuentes de trabajo desaparecer. Los riesgos, la soledad, la intemperie, las carpas, el hacinamiento, la enfermedad, la falta de alimentos son experiencias dolorosas que deben ser transformadas en imágenes de futuro diferente.

La reconstrucción ya tiene responsables y recursos, por eso es importante tener un enfoque muy integral de los problemas para poder abordarlos. Hoy en día el drama no se ha terminado, no sólo siguen las carpas y los desplazados sino que se revelan otros problemas muy variados, desde falta de provisión de alimentos, de producción, de fuentes de empleo, traficantes de terrenos y más problemas de salud. El dengue, otras epidemias y el aumento de la anemia y la desnutrición en la población infantil son sólo dos llamados de atención que nos pueden ayudar a reflexionar.

El problema de la educación en las zonas afectadas

Nos queda claro que abordar el problema de la educación en las zonas afectadas por desastres solamente desde lo que corresponde al sector educación no es lo correcto. Ello nos conduciría a ver la situación de los locales escolares, las horas perdidas de clases, las clases de recuperación, los ajustes en el currículo y las orientaciones a los docentes. Docentes que en muchos casos son ellos mismos víctimas del desastre. Todo esto se está haciendo y, según hemos visto, con buen criterio de flexibilizar y orientar a la comunidad educativa para que incorpore la experiencia vivida en el proceso educativo. Pero ésta puede ser también una gran ocasión de hacer trabajar a todos los sectores juntos en una articulación intersectorial virtuosa; de hacer que el Estado y la población se escuchen, se entiendan y puedan juntos enfrentar problemas que cada uno por su cuenta no puede resolver. De alguna manera es cambiar la tendencia nacional a enfrentar, acusar, deslegitimar y competir anulando al otro, para pasar a la lógica del colaborar, hacer las cosas con transparencia, fortalecer instituciones, construir lazos de fraternidad y al mismo tiempo lograr eficiencia que es lograr justicia.

Todos estuvimos de acuerdo en el Perú en que los desastres sacaron a la luz, como hemos dicho, imprevisión, indiferencia y corrupción. Pero también sacaron a relucir desde la entraña misma de nuestra identidad la solidaridad, la generosidad y una creatividad a toda prueba. A ello me quiero referir al tratar el tema educativo. Esta es una buena ocasión de redescubrir* las posibilidades integradoras de servicios y personas que nos ofrece una potencialmente poderosa institución: la escuela.

 

Esta es una buena ocasión de redescubrir las posibilidades integradoras de servicios y personas que nos ofrece una potencialmente poderosa institución: la escuela. (crédito: santabernardita)

 

La escuela: espacio de encuentro y acción

Veamos cuáles son algunas de estas posibilidades. Para comenzar la escuela junta, acoge a un sector de población prioritario que son los niños y adolescentes. Las escuelas pueden ser transformadas en centros de atención integral de las necesidades de los estudiantes. Pero no sólo junta a los alumnos, también tiene relación directa con las familias y ahí ya estamos refiriéndonos a la mayoría de la población. Por eso siempre, pero especialmente cuando hay emergencias, desde las escuelas se pueden atender y apoyar los temas de salud, seguridad, alimentación, prevención de desastres y mucho más. Cómo prevenir el dengue y la chikungunya, la protección de niñas y niños de la trata de personas, o difundir conocimientos sobre cómo atender emergencias y dar primeros auxilios y mucho más, pueden ser motivo no sólo de tratamiento curricular sino también de campañas movilizadoras de toda la población. Eso requiere necesariamente de trabajo conjunto con otros sectores para potenciar y no duplicar, para articular y no competir.

Pero además las escuelas cuentan con los profesionales mejor preparados para comunicar, explicar de manera sencilla y difundir información certera: los maestros. Se puede hacer esto y más cuando todos los miembros de la comunidad educativa trabajan juntos, acercando las familias a la escuela y la escuela a la comunidad. Dicho de paso pero muy importante: por eso, todo lo que enfrenta a maestros y familias, destruye la confianza entre ellos y dice “con mis hijos no te metas”, es nefasto y a quien perjudica definitivamente es a los estudiantes.

Este imaginario de comunidades educativas, estudiantes, maestros, familias trabajando juntos; sectores salud, educación, producción, MIDIS haciendo planificación y acción intersectorial; Estado articulando con la sociedad para dar orden y eficiencia al conjunto, supone autoridades cercanas que conocen a su población y tienen la sensibilidad de poner capacidades y recursos para solucionar sus problemas. Razón de más para agradecer la visita del Papa Francisco que nos recuerda que la cercanía con los que más necesitan impide la indiferencia y la insensibilidad. La proximidad llama a la fraternidad y nos revela el mensaje evangélico.

*Redescubrir porque mucho de lo dicho es recogido, muy escuetamente, de la experiencia de utilizar a las escuelas en el combate y control de la epidemia del cólera en los años 90. La campaña se denominó “Enseñando sin cólera” y fue llevada adelante por un colectivo de instituciones.