La búsqueda de justicia por los migrantes desaparecidos

22 agosto, 2019

LA BÚSQUEDA DE JUSTICIA POR LOS MIGRANTES DESAPARECIDOS

por Cruz Silva, abogada de la Fundación para la Justicia y el
Estado Democrático de Derecho

 

México  representa  para  muchos mexicanos y centroamericanos, pero también para personas que nacieron en el África u otros lugares alejados, el paso previo para acceder a la vida del “sueño americano”. Las razones para migrar pueden ser muchas, pero para la mayoría es la de salir del caos y la violencia de sus países, para tener una mínima vida digna para sí y sus familias (sí, las migraciones ya no son personales sino grupales). Muchos migrantes que pasan por México vienen en efecto de Honduras y Guatemala. En ese viaje, se sabe, terminan siendo violentados en sus derechos como migrantes, pesando cada vez más el estereotipo de la criminalización. Robos, abandono en las rutas migratorias, estafas, coimas por parte también de agentes estatales, las mujeres indican incluso pensar en el escenario de posibles violaciones, caídas con saldo fatal de los trenes secuestros con fines de trata sexual o para el trabajo forzado, o enrolamiento en estructuras  del  crimen;  hasta la muerte, por el ahogamiento en el pase de los ríos, o las ejecuciones extrajudiciales por los cárteles e incluso con responsabilidad del Estado. No por nada, a México se le conoce como el país de las dos mil fosas(1). Es, como ya lo han dicho las autoridades del gobierno de López Obrador, una crisis de derechos humanos y humanitaria. Para las y los migrantes, la vía de escape del horror de sus países los ha encontrado con más tragedia, que por cierto no se contabiliza fidedignamente: no se tiene siquiera un número exacto de desaparecidos o de ejecutados.

El camino para las familias de los migrantes desaparecidos es interminable y de obstáculos que, a la luz de los avances en otros países, es difícil entender. No sólo está el problema de encontrar justicia en un país al que no tienes muchas posibilidades de viajar por los costos, sino que una vez ahí, hay que luchar ante los tribunales para que te consideren “víctima” o para que te dejen acceder a la información que obra en las fiscalías. Pasan años para lograrlo, 5 ó 7. Durante las investigaciones se sufren los problemas al parecer tradicionales del sistema: pérdida de objetos valiosísimos para la investigación, cambio constante de las autoridades  a cargo del caso, demoras en la coordinación inter e intrainstitucional. Y en el medio, los consejos soterrados de propios y extraños para abandonar el pedido de justicia “porque no saben con quién se están metiendo”. Sin duda, el problema mayor es el poder de armas e impunidad de los actores que pueden estar involucrados en las matanzas. Pero las familias migrantes continúan; y poco a poco, a pesar de todo, se han ido agrupando  y creando desde la práctica mecanismos para acercarse a la justicia. Uno de ellos es el Mecanismo de Apoyo Exterior (MAE), por el que las Embajadas de México en el mundo cuentan con personal de la Fiscalía  General  de la República para que reciban denuncias de desaparecidos en su paso por México o recojan información de cómo van sus casos; así como la creación de la Comisión Forense, por lo que se promueve más rápido la identificación de los restos que se van encontrando. Ambos mecanismos fueron adoptados por recientes leyes mexicanas; pero aún falta muchísimo más. La crisis forense, de búsqueda y de justicia aún existe, por lo que se ha hecho un pedido urgente para que la comunidad internacional ayude.

Mientras ello suceda, las familias exploran todo tipo de posibilidades para seguir avanzando, como una audiencia de rendición de cuentas sobre lo que el Estado ha hecho para evitar los crímenes de migrantes y la impunidad. En medio de sus esfuerzos, una gran verdad es la siguiente: lo que está pasando en México es una vergüenza para el sentido más básico de lo humano. Urge que la región pose sus ojos y manos en cómo ayudar a que las familias ubiquen a los desaparecidos que nos faltan a todos y que no haya impunidad. Más aún, porque las desapariciones de migrantes siguen dándose.


(1) Ver la investigación periodística que así lo acredita en: https://quintoelab.org/project/ el-pais-de-las-2-mil-fosas