Hidrovía Amazónica, repensar el derecho a los ríos

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IGLESIA VIVA

Por: Marycielo Palomino

“Hace unos años, una mujer de Urituyacu vino a vernos al despacho cuando estábamos de párrocos en Nauta”, cuenta el padre Miguel Ángel. “Su papá estaba bajando en balsa, un señor de 60 años con un nieto de 11 o 12 años. Era de noche, bajaban con un candil, pero vino una embarcación mayor y no lo vio. Esta embarcación se llevó la balsa. Perdieron todas las cosas y solo quedó el nieto.”

Un camino hecho de agua, una vía de navegación fluvial es el megaproyecto Hidrovía Amazónica, que tiene un área de influencia sobre las regiones de Loreto y Ucayali1[1]. Entre los ríos que se encuentran en su zona de ejecución está el Marañón, uno de los principales afluentes del Amazonas. Las aguas del Marañón bañan a uno de los poblados más antiguos de la Amazonía Peruana, Nauta, la ciudad que siempre navega.

PUEBLOS EN MISIÓN

En Nauta se encuentran asentados algunos pueblos indígenas como los Kukamas, Kokamillas y Urarinas. Estos pueblos se movilizaron desde el Amazonas Central en Brasil, hacia la zona que ocupa hoy en Perú desde aproximadamente 200 o 300 años antes que los españoles llegaran.[2]

Paraná, como se dice ‘río’ en lengua Kukama, es considerado un ser con vida, con historia, lo que hace que la relación de las aguas del paraná con sus habitantes amazónicos- principalmente los Kukama- sea tan profunda, íntima, personal. Esta relación espiritual ha sido entendida y asumida por los padres agustinos Miguel Ángel Cadenas y Manolo Berjón, quienes desde hace casi 20 años llevan haciendo misión en la selva de Iquitos.

Los sacerdotes agustinos indican que no se trata de permanecer quietos, con la mirada puesta en el cielo, frente a estos problemas socioculturales que comprometen intereses no solo culturales y sociales sino también comerciales y económicos.  Creen firmemente en las palabras del Papa Francisco: “Prefiero una iglesia manchada, pero que se compromete con los pobres, a una iglesia impoluta que no vive en la tierra”. Esta es una manera de graficar como debería caminar el trabajo de la Iglesia. Este caminar consiste en acompañar a pueblos, como los Kukama, estudiando y entendiendo su cultura y la compleja cosmovisión que los caracteriza, y por el cual han enfrentado tensos conflictos que podían haberse resuelto desde el diálogo intercultural.

CASO HIDROVIAS

 

En el proceso del caso Hidrovías, los padres agustinos motivaron a conformar grupos que presentarían una demanda ante ello, debido a que el gobierno peruano se negó a consultar previamente con la población sobre las consecuencias directas que tendría la megaobra. El argumento que uso el Estado sostuvo que los ríos son bienes públicos, y por lo tanto no pertenecen al territorio de los pueblos indígenas; motivo que fue el blanco principal de la demanda amazónica que fue asesorada y acompañada por  el Instituto Bartolomé de Las Casas en conjunto con el Vicariato de Iquitos, el Instituto de Defensa Legal y la parroquia Santa Rita de Castilla.

La demanda se centró en la omisión de Consulta previa del proyecto Hidrovía en los ríos Amazónicos. Según Juan Carlos Ruiz Molleda del Instituto de Defensa Legal (IDL), el argumento del gobierno iba en contra del punto 13.2 del Convenio 169 de la OIT, reconocido por el estado peruano: «La utilización del término ‘tierras’ en los artículos 15 y 16 deberá incluir el concepto de territorios, lo que cubre la totalidad del hábitat de las regiones que los pueblos interesados ocupan o utilizan de alguna otra manera.»

La negativa a la ejecución del proyecto, de parte de las comunidades Kukama, se debió al temor de que el dragado del fondo de los ríos afectara directamente a una de sus principales actividades económicas que tienen para vivir: la pesca y actividades relacionadas al comercio del pescado. Además, los ríos, el paraná, no solo proveen recursos para vivir, sino también se convierten en entes sagrados que forman parte de su cosmovisión animista, y que configuran una reciprocidad que mantienen el equilibrio entre naturaleza y hombre.

 

Mural que representa la cosmovisión de la cultura Kukama, pintado en Radio Ucamara – Archivo IBC

VICTORIA KUKAMA

La agrupación Kukama, de esta manera, logró una victoria histórica en el modo de resolución de un conflicto socioambiental crítico;  meses después de sentada la demanda, se suspendió la construcción del proyecto Hidrovías Amazónica mediante orden del Juez Mixto de Nauta (Luis Enrique Mayta), quien declaró fundado este recurso de amparo a favor de la población.

En mayo del 2015, la Corte Superior de Loreto dictó un fallo judicial a favor de la exigencia de consulta previa del megaproyecto Hidrovías. Lo que convirtió este proceso en una sentencia histórica, pues un pueblo había logrado defender sus tierras ante el gobierno.  Parte fundamental de este trabajo consistió en incluir como argumento el sentir de la cosmovisión de la población directamente afectada. La comunidad kukama, mediante talleres de expresión, plasmó y comunicó mediante suaves trazos de dibujos lo que representaba su mirada sobre los ríos del que son parte. Paraná lo nombran, y aún siguen abrazados de sus dulces aguas, viviendo y navegando.

 

 

[1]http://www.proinversion.gob.pe/RepositorioAPS/0/2/JER/PC_HIDROVIA_AMAZONICA/HIDROVIA_AMAZONICA_PARA_WEB_NOV13.pdf

[2] http://bdpi.cultura.gob.pe/pueblo/kukama-kukamiria