Francisco: una esperanza para nuestra casa común

5 enero, 2018

 AL ENCUENTRO DEL PAPA FRANCISCO

por Pilar Arroyo R. P. socióloga e investigadora del Instituto Bartolomé de Las Casas.

Perú frente al Cambio Climático

Es bien conocido que nuestro país es altamente vulnerable al Cambio Climático, debido a que posee 7 de las 9 características que hacen a un país vulnerable. Estas son: 1) zonas costeras bajas, 2) zonas áridas y semi-áridas, 3) ecosistemas montañosos frágiles, 4) zonas expuestas a inundaciones, sequías y desertificación, 5) zonas propensas a los desastres, 6) zonas con contaminación atmosférica urbana; y 7) economías dependientes en gran medida de los ingresos generados por la producción y uso de combustibles fósiles. Por eso el Tyndal Center de Gran Bretaña nos considera como uno de los tres países más vulnerables a escala mundial frente al Cambio Climático, después de Bangladesh y Honduras.

A pesar de ello, el tema del Cambio Climático no obtiene la prioridad que debería de las autoridades nacionales, quienes están convencidas que la debida atención a esta agenda ambiental pondría trabas a la inversión privada y por tanto al crecimiento del país. Habría que recordarles lo que señala el Papa Francisco, en su encíclica sobre el medio ambiente Laudato si´: “El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad” (n.25)

Si bien la preocupación mundial sobre el ambiente actualmente está centrada en el Cambio Climático, la temática ambiental tiene tres aspectos más que también son importantes: la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales y la creciente pérdida de diversidad biológica. En la Laudato si´ el Papa Francisco tiene muy presente estos diversos aspectos.

Diversidad biológica

En cuanto a la diversidad biológica recordemos que Perú es considerado a nivel mundial entre los cinco países con mayor diversidad (megadiverso), por tener 27 de los 32 tipos de clima que existen en el mundo y 84 de las 117 zonas de vida. En el contexto de la guerra fría, el botánico David Bellamy decía que si hubiera que salvar un solo país para preservar la biodiversidad del planeta, éste sería el Perú. Muchos afirman que es el país que ha proporcionado más plantas domesticadas y semi-domesticadas a la humanidad. Y todavía podríamos seguir haciéndolo: Antonio Brack Egg, gran investigador del tema, decía que tenemos 128 plantas nativas de notable potencial alimenticio. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) afirma que la Amazonía alberga entre el 30% y el 50% de las especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces del mundo, así como una alta proporción de las especies de plantas e insectos.

Sin embargo, no encontramos en el país políticas públicas significativas que busquen preservar la riquísima biodiversidad con que contamos. Al PNUMA le preocupa que a pesar de su clara importancia para la región y para el mundo, la inmensa biodiversidad de América Latina y el Caribe se está perdiendo o está siendo seriamente amenazada por las actividades humanas. El Papa Francisco es de similar opinión, él constata con preocupación “que los seres humanos destruyen la diversidad biológica en la creación divina” (n.8) y que “en el cuidado de la diversidad biológica y en lo relacionado con la desertificación, los avances han sido mucho menos significativos” (n.169).

La contaminación ambiental

En cuanto a la contaminación la situación nacional es realmente preocupante. Por razones de espacio mencionamos solo dos datos: 1) Nuestro modelo de desarrollo, dependiente de la extracción y aprovechamiento de los riquísimos recursos naturales con los que contamos, ha generado en el sector minero 8,616 pasivos ambientales (PAM), 50% de los cuales presentan riesgo entre alto y muy alto para el ser humano y el medio ambiente. De ellos, sólo el 10% cuenta con instrumentos de remediación y sólo 12% tienen responsable identificado. 2) En la región Amazónica la actividad petrolera genera frecuentes derrames, habiendo ocurrido 13 en el 2016. Estos derrames contaminan las fuentes de agua, los cultivos y las zonas de caza de los que depende la supervivencia de las poblaciones indígenas afectadas, comprometiendo seriamente su salud, siendo el impacto mayor en niños, niñas y mujeres. La contaminación es un tema ampliamente tratado en la Laudato si´ (cf. 20, 21 29 y 44 por ejemplo). El Papa afirma que ésta produce “millones de muertes prematuras” (n.20) y coincide con el Patriarca Bartolomé en que es pecado “que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire (…) Porque “un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios” (n.8).

Agotamiento de los Recursos Naturales

Nuestro país también es conocido por su gran riqueza en recursos naturales: figuramos en el sexto lugar en el ranking mundial minero, y en el octavo lugar en cuanto a superficie de bosques, siendo además una de las grandes potencias mundiales en pesca, etc. Sin embargo, no tenemos políticas públicas adecuadas que busquen un aprovechamiento sostenible de dichos recursos. Francisco afirma que “otros indicadores de la situación actual tienen que ver con el agotamiento de los recursos naturales. Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los países más desarrollados y de los sectores más ricos de las sociedades, donde el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos. Ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza” (n.27). Y agrega que “todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar” (n.22).

El consumismo en la raíz del problema

Los problemas ambientales anteriormente mencionados (cambio climático, contaminación, agotamiento de recursos, pérdida de biodiversidad) están vinculados a una característica central de nuestras sociedades, la exacerbación del consumo compulsivo por parte del sistema capitalista, que ha reemplazado el “pienso, luego existo” por el “consumo, luego existo”. En la Laudato si´ Francisco señala que “el mundo del consumo exacerbado es al mismo tiempo el mundo del maltrato de la vida en todas sus formas” (n.230) y denuncia los “hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan” (n.55). Al Papa le preocupa que “el ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones”(n.161). Francisco nos recuerda que “La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo” (n.222).

Necesidad de cambios

El papa es claro en señalar que “toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (n.5). Para Francisco“son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (n.10). Por eso afirma que “no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres. (n.49).