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La conversación del papa Francisco con los obispos peruanos reunidos en la catedral de Lima, tuvo como imagen, según sus propias palabras a “santo Toribio  (de Mogrovejo, arzobispo de Lima) el hombre que quiso cruzar a la otra orilla” y a quien también llamó “obispo callejero” porque de sus 22 años como obispo, 18 los pasó fuera de Lima recorriendo por tres veces su territorio. Es el modelo que les propone a los obispos: “Un obispo con suelas gastadas por andar, recorrer, por salir al encuentro para anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, sin asco, sin miedo.”  Pero sigue con la imagen: “Quiso llegar a la otra orilla no solo geográfica sino cultural. Fue así como promovió por muchos medios una evangelización en la lengua nativa”. “Como bien supo verlo santo Toribio, no alcanza solamente llegar a un lugar y ocupar un territorio, es necesario poder despertar procesos en las vidas de las personas para que la fe arraigue y  para llegar a ellos.

Destaca un segundo aspecto. “Quiso llegar a la otra orilla de la caridad…así nos muestra al pastor que sabe que el bien espiritual no puede nunca separarse del justo bien material y tanto más cuando se pone en riesgo la integridad y la dignidad de las personas…y de este modo logra recordar al interno de la sociedad y de sus comunidades y que la caridad siempre va a acompañada de la justicia y no hay auténtica evangelización que no anuncie y denuncie toda falta contra la vida de nuestros hermanos, especialmente los más vulnerables”.  Nuevamente Francisco insiste  en esta ineludible relación evangélica entre la caridad y la justicia, el justo bien material y la dignidad de las personas, y llama a los obispos a ejercer la profecía.

Tercer aspecto destacado por Francisco, la formación de sacerdotes. No solamente recuerda la labor impulsada por Toribio de formar a sacerdotes mestizos, de quienes estaba cercano, “Busca alcanzarlos, acompañarlos, estimularlos y amonestarlos-le recordó a sus curas que eran pastores y no comerciantes y por lo tanto habrían de cuidar y defender a los indios como a hijos”.

Y el cuarto y último aspecto que refiere es llegar a la orilla de la unidad de la iglesia. Les recordó a los obispos peruanos que “…es imposible una vida sin conflictos…Pero asumirlos en unidad, en diálogo honesto y sincero,  mirándonos a la cara y cuidándonos de caer en la tentación, o ignorar lo que pasó o quedar prisioneros y sin horizontes que ayuden a encontrar caminos de unidad y de vida.” Con este itinerario de vida de santo Toribio, el papa Francisco ha sido muy transparente y directo en señalar las conductas que deben seguir los obispos, marcada por un sentido evangelizador que implica vocación de servicio, que te lleva lejos de casa y cerca de los pobres. Y donde el sentido de la unidad de la iglesia no se basa en la homogeneidad, sino en el diálogo para poder responder a esta tarea evangelizadora,  que ahora, como dijo el obispo Bambaren, toca emprender confeccionando el plan pastoral que recoja la pelota que el papa ha dejado en la cancha de la conferencia episcopal.


En colaboración con el Centro de prensa OSEVOZ.