Es tiempo de reflexión para salir de nosotros

8 abril, 2019

ES TIEMPO DE REFLEXIÓN PARA SALIR DE NOSOTROS

editorial de la revista Signos

 

En la Semana Santa, los cristianos celebramos el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es propio de un país tan diverso como el nuestro, que los peruanos y peruanas tengamos tradiciones distintas para vivir estos días. Sin embargo, más allá de todas aquellas diferencias, la Semana Santa es una oportunidad para que podamos confrontar nuestra vida con la vida de Jesús,
con su práctica y mensaje.

Hemos oído muchas veces que la Semana Santa es tiempo propicio para la reflexión e introspección. Sin duda lo es, pero es importante entender que no encontraremos al Señor encerrándonos en nosotros con reflexiones o introspecciones eternas. Una mirada hacia dentro para evaluarnos como cristianos es sumamente importante siempre y cuando nos lleve a la práctica de lo que Jesús nos enseñó.

Reconocer el sufrimiento del otro

“Jesús no nos pide que lo contemplemos sólo en los cuadros o en las fotografías, o incluso en los vídeos que circulan por la red. No. Él está presente en muchos de nuestros hermanos y hermanas que hoy, sufren como él, sufren a causa de un trabajo esclavo, sufren por los dramas familiares, por las enfermedades (…). Jesús está en ellos, en cada uno de ellos, y con ese rostro desfigurado, con esa voz rota pide que se le mire, que se le reconozca, que se le ame”, dijo el papa Francisco en una homilía de Semana Santa en el año 2017.

El papa Francisco nos hace un llamado a no desvincularnos de la realidad compleja que nos rodea, a saber reconocer el sufrimiento del otro, a poder ver a Jesús en nuestros hermanos. En tiempos de violencia como los que vivimos en el mundo, es trascendental una fe movilizadora, que haga e inspire al otro. Qué importante y urgente es que salgamos de nosotros y vayamos a las periferias. No es necesario viajar miles de kilómetros para reconocer la injusticia e indiferencia. Si miramos bien y con ojos desprejuiciados podremos encontrar situaciones de desigualdad en nuestra casa, en nuestro barrio, en nuestra escuela, en nuestro trabajo, en el lugar donde estemos. Si ya hemos podido identificar esas injusticias, no podemos acostumbrarnos a convivir con ellas. La indiferencia es contraria al amor de Jesús.

El papa Francisco concluyó su mensaje de Cuaresma de este año haciendo un llamado a abandonar “el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos”. “Dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación”, manifestó.

La promesa de la vida nueva

La entrega del Señor en la cruz por todos nosotros y nosotras nos revela un mensaje sumamente poderoso sobre lo que debemos hacer por el prójimo. Claramente, los cambios que buscamos suponen entrega, como nos enseñó Jesús de manera extrema. Pero esta muerte hace sentido no por sí misma, sino porque trae consigo la afirmación de que abre a una vida nueva, la Resurrección. Dios puso en nuestras manos una esperanza que debe transformarse en hechos concretos que contribuyan al bien de la humanidad. Entonces, recordar y vivir la Semana Santa es una invitación a acoger nuevamente esa promesa de la vida nueva para todos y todas, que nos trae Jesús.