Elecciones regionales y locales en tiempos de crisis

24 noviembre, 2018

ELECCIONES REGIONALES Y LOCALES EN TIEMPOS DE CRISIS

por Álvaro campana Ocampo, consultor del Grupo Propuesta Ciudadana

Hacer un balance de las elecciones regionales y locales pasadas, que aún tienen pendientes las segundas rondas electorales en varias regiones del país(1), no se puede hacerse al margen de la profunda crisis política e institucional que vive el país. Tiene como marco la grave crisis de la política vinculada con la corrupción, el intento de copamiento de instituciones por mafias incluidas las electorales, que hacen que la población sienta una gran desaprensión con la política y los políticos, además de pasar a un segundo o tercer plano las elecciones ante el agudo conflicto entre los poderes del Estado y su creciente deslegitimación.

Tampoco podemos pensar estas elecciones al margen del agudo deterioro y pérdida de legitimidad del proceso de descentralización producto de la reconcentración del poder ante la disputa por el uso y la renta de los recursos naturales; y la irrelevancia y corrupción a la que se ven arrojados gobiernos locales y regionales con disminuidas capacidades reales para gobernar sus territorios, y donde la mayoría de la población los ve como instituciones donde campea la corrupción(2). No es posible hacerlo además al margen de las evidencias de copamiento y captura de estas instancias de gobierno a manos de agentes políticos que representan intereses mafiosos y vinculados a economías ilegales.

Crisis de un sistema

La crisis de un “sistema” de partidos nacional y regional que poco incentiva la creación de proyectos de mediano y largo plazo con algún nivel de institucionalidad, haciendo de los “partidos” maquinarias electorales que son parte de emprendimientos particulares para ganar el gobierno, con “coaliciones de independientes” que se articulan temporalmente para las elecciones, es otro elemento a tomar en cuenta. ¿Cómo pensar de esta manera élites y representaciones territoriales que impulsen proyectos serios y de largo o mediano plazo? En este marco se explica en primer lugar la desafección, el desinterés y malestar de la ciudadanía en las elecciones, tanto en la capital de la república como en las diversas regiones donde, por ejemplo, 37 % de la ciudadanía, tres semanas antes, no sabía por quién votar. El ausentismo, el voto en blanco y nulo, por otra parte, se han incrementado en comparación a las elecciones de 2014. En 13 regiones se ha superado el 40% de la suma de éstos, así como se han incrementado en todas las regiones con excepción de Tacna y Amazonas.

Otro elemento interesante es la poca legitimidad que alcanzan las nuevas autoridades regionales y locales debido al reducido respaldo que reciben de la ciudadanía: se profundiza con el nivel de fragmentación que se evidencia en la gran cantidad de candidaturas presentadas. En el ámbito regional varias listas no alcanzan el umbral del 20% como es el caso de Ancash, Arequipa, Cusco, Huánuco, Lima Regiones y Tacna. En todos estos casos hubo más de 14 listas por región, lo que inevitablemente lleva a una gran dispersión del voto. La situación es menos grave en las regiones que sí lograron elegir a sus autoridades en la primera vuelta como son Callao, Huancavelica, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Moquegua, Puno y Ucayali. En varias provincias que son capital de región, el fenómeno también se repite llegando apenas a 20% o a menos de 20%. En Arequipa fue elegido el alcalde provincial con 14.1%, Huaraz 19.2%, Huánuco 20.1%, Tacna 16.7%. En Lima 9 distritos eligieron a sus autoridades con menos del 20%.

Movimientos regionales vs. partidos nacionales

En tercer lugar, los derrotados son los partidos nacionales tradicionales, que tienen una limitada representación a nivel regional. Las excepciones son Alianza para el Progreso que ganó en La Libertad, Ucayali y que podría ampliar la lista a cuatro gobiernos regionales más en la segunda vuelta como son Cajamarca, Madre de Dios, Pasco y San Martín. De otro lado están Podemos Perú con su triunfo en Lambayeque y Restauración Nacional en Loreto, que pueden categorizarse como partidos emergentes: han obtenido triunfos en esta primera vuelta. Pero Acción Popular, partido histórico, ganó en Lima y podría ganar en Cajamarca, Cusco y Huánuco donde ha pasado a la segunda vuelta. Sin embargo, es importante mencionar que muchos de los candidatos de estos partidos son invitados: en el caso de Acción Popular, tanto el candidato ganador en Lima a la alcaldía de Lima Metropolitana como en Cusco lo son. Con esto, si observamos a los partidos nacionales que actualmente cuentan con representantes en el Parlamento, pues únicamente Alianza para el Progreso, que ya ha ganado en dos regiones, y Acción Popular, segunda vuelta, tienen posibilidades de alcanzar la conducción de algún gobierno regional. Más allá de las características de los movimientos regionales en los que la lealtad política es muy frágil, por los incentivos de nuestro sistema que lleva a hacerlos simples maquinarias electorales, ellos han ganado en seis de las diez regiones que ya definieron su resultado. Además de ello, concentran una parte importante de aspirantes para la segunda vuelta electoral, comprendiendo hasta 20 candidaturas de las cuales sus representantes ganan de todas maneras en 7 regiones. Se ha reforzado la representación de los movimientos regionales en desmedro de los partidos nacionales, aunque unos y otros actúen como “vientres de alquiler”. Varios de los candidatos que van en movimientos regionales expresan también la perseverancia de personajes. No obstante, otros movimientos regionales han sido derrotados luego de haber gestionado gobiernos regionales como es el caso del MAS de Cajamarca y de
Tradición y Futuro de Arequipa, así como han sido reelectos Maciste Diaz y Vladimir Cerrón que vuelven a los gobiernos regionales de Huancavelica y Junín respectivamente.

Mujeres y elecciones

Una característica importante del proceso electoral es la reducida cantidad de mujeres electas. En términos de postulaciones, las cifras del JNE indican que para el cargo de gobernadora postularon 32 mujeres de un total de 368 candidaturas (8.7%) y ninguna mujer ha sido electa; a nivel de las alcaldías provinciales 181 mujeres frente a un total de 996 postulantes (9.9%) habiendo alcanzado la alcaldía apenas 8 mujeres para 196 provincias. A nivel distrital fueron 946 mujeres postulando (8.2%) de un total de 11,470 postulaciones, alcanzando la alcaldía 81 alcaldesas distritales por 1,874 distritos (4%). Todo un retroceso en términos de participación de la mitad de la población.(3)

Finalmente y brevemente, es necesario mencionar que según la Procuraduría Anticorrupción existen 4225 autoridades en ejercicio procesadas o sentenciadas por delitos de corrupción. Muchas de ellas son investigadas por favorecer a grandes corporaciones o liderar mafias extractivas. Es relevante resaltar que en el caso de Madre de Dios varios candidatos fueron vinculados a la minería ilegal, incluido uno que pasará a la segunda ronda. En Ucayali, el gobernador electo es también un empresario maderero, lo que muestra cómo estos sectores aspiran a controlar espacios de representación política que tienen un escaso control de las autoridades.

1 9 regiones han definido sus autoridades y 16 irán a una segunda vuelta.
2 Según la percepción de la población a inicios del año 2017, los gobiernos regionales se encuentran en el primer lugar en índices de corrupción mientras que en tercer lugar están los municipales: https://goo.gl/81wzGo
3 Ver: Aida García Naranjo. “El patriarcado habló en las urnas”. https://goo.gl/d1bdjr