El rol de los agentes pastorales en el conflicto de Bagua

7 junio, 2019

EL ROL DE LOS AGENTES PASTORALES EN EL CONFLICTO DE BAGUA

por la Hna. Carmen Gómez Calleja, religiosa sierva de San José

 

El décimo aniversario del Baguazo nos invita a hacer memoria reflexiva como sociedad peruana, que nos ayude a crecer en sabiduría, aprendiendo de los errores y valorando las buenas prácticas. También los trágicos sucesos que recordamos nos han acercado a la sabiduría del “buen vivir” de los Awajún y Wampis.

“Si nos hubieran hecho caso…”. Recordemos que previamente a los sucesos del Baguazo los obispos de la Amazonía (durante el 2008 y el 2009) se habían pronunciado sobre los decretos que fueron la causa del conflicto, señalando que éstos atentaban contra los derechos al territorio, sustento de la vida de los pueblos amazónicos, y pedían crear las condiciones para el diálogo. Incluso en las vísperas, Mons. Santiago García de la Rasilla tomó la iniciativa de constituir una comisión mediadora con autoridades locales de la zona de conflicto y con los dirigentes representantes de los manifestantes, que ya llevaban diez días bloqueando la carretera Belaunde Terry. Lamentablemente el General Javier Uribe les dijo: “ya no depende de mí, la orden ya está dada en Lima” (para el violento desalojo).

“El rol de los medios de comunicación local”. Radio Marañón del Vicariato Apostólico de Jaén, junto con otros medios locales como Radio La Voz de Bagua Grande, entrevistaban a los dirigentes para que explicaran las razones de su reclamo; este apoyo ayudó a que las poblaciones aledañas tomaran conciencia de que la causa de los Awajún y Wampis era justa y decidieran darles el apoyo. Es así como las organizaciones sociales de Bagua, Utcubamba y Jaén hicieron coordinaciones con las parroquias para darles a los manifestantes el apoyo logístico que necesitaban.

“Qué habría sido de nosotros sin el apoyo de la Iglesia católica”. Los resultados del desproporcionado e irresponsable operativo de desalojo dirigido por el general Muguruza son conocidos. Después del enfrentamiento los nativos fueron perseguidos, acusados de haber hecho una emboscada terrorista. Los centros parroquiales, las casas religiosas, las casas de las familias abrieron sus puertas para dar refugio a los perseguidos.

 

 

El rápido traslado de los numerosos heridos de bala, gracias a los pobladores e instituciones que tenían movilidades, permitió la sobrevivencia de la mayoría de ellos. Los reportajes fotográficos muestran el auto de Monseñor Santiago convertido en ambulancia; cuando auxiliaban a dos detenidos gravemente heridos, junto con la Cruz Roja y el representante de la Defensoría del Pueblo, llegó Muguruza furioso tratando de impedir este apoyo humanitario. El Secretario general de CEAS encargó a los agentes pastorales que estaban en los hospitales que consiguieran la relación de medicamentos urgentes para la adecuada atención de los heridos.

Las parroquias coordinaron con los representantes del ministerio público la “operación retorno”. En varios camiones fueron trasladados a sus comunidades más de mil doscientos hermanos nativos. Los pobladores los despedían donándoles víveres, ropa y sobre todo aliento. En los rostros demacrados por los horrores vividos asomó la esperanza.

“Las víctimas son procesadas”. Un capítulo aparte es el de los detenidos. El video “El banquillo de los inocentes” realizado por IDL recoge las declaraciones de doce procesados en el juicio Curva del Diablo sobre el trato inhumano que padecieron los más de 200 detenidos. Nunca olvidarán nuestros hermanos procesados el apoyo que recibieron de los abogados de CEAS y las demás instituciones de Derechos Humanos que lograron muy pronto la libertad de la mayoría. Diecisiete detenidos fueron llevados al penal de Chachapoyas y allí recibieron el apoyo humanitario de los agentes pastorales, además del acompañamiento constante de los abogados defensores.

“La verdad de Bagua se abre camino”. La versión de los hechos por parte del Estado pronto fue desmentida gracias a la actuación de la Iglesia católica, de la Defensoría del Pueblo y las instituciones de Derechos Humanos. El pronunciamiento conjunto del Presidente de la Conferencia Episcopal y la Defensora del Pueblo recogió el sentir de la sociedad peruana en el post-Baguazo; fue un llamado a los representantes del oficialismo para que asumieran su responsabilidad en estos hechos que enlutaron a todo el país y tomaran las decisiones oportunas para reparar en lo posible tanto daño causado. Fue muy importante la conformación de las cuatro mesas de diálogo y varios agentes de pastoral fueron invitados por los indígenas amazónicos como asesores.

“La herida sigue abierta”. Los tres juicios contra los procesados indígenas siguen su curso.

El juicio “Curva del Diablo” en el que se logró una sentencia absolutoria en la Sala Penal de Bagua, está a la espera de lo que resuelva la Corte Suprema. La mitad de los magistrados ha pedido la anulación del juicio.

El juicio Estación 6 celebró el 8 de abril la audiencia Nº 24 en la que declaró como testigo el ex-premier Yehude Simon.

El juicio por la desaparición del Mayor Bazán no llega todavía a la etapa de juicio oral.

Podemos imaginarnos el estado de ánimo de más de 80 procesados que todavía no logran demostrar su inocencia y viven bajo la amenaza de una severa condena.

La Iglesia católica y las instituciones de Derechos Humanos siguen acompañando el calvario de los procesados, cumpliendo el compromiso de darles el apoyo humanitario y la defensa hasta que se haga justicia. En cada aniversario del Baguazo, Mons. Santiago García de la Rasilla y su sucesor Mons. Alfredo Vizcarra han escrito una carta pastoral que es una valiosa ayuda para seguir solidarizándonos con el sufrimiento de nuestros hermanos, para confiarle al Señor de la vida lo que está por resolver y para que nunca más tengamos que vivir una historia como esta.