El referendum: el protagonismo ciudadano y popular

12 septiembre, 2018

TEMA CENTRAL

por Álvaro Campana Ocampo. Consultor del  Grupo Propuesta Ciudadana.

El Perú viene atravesando por una profunda crisis relacionada principalmente con la desafección de la población con la política, la democracia, lo público, que puede expresarse de diversas maneras: malestar y rechazo, indignación y movilización, desconfianza e indiferencia originadas por lo que viene ocurriendo con las instituciones, los políticos y sus vínculos con la corrupción, considerándolos enemigos o ajenos en la resolución de los problemas que la aquejan a diario.

Sin embargo, la movilización de un sector ha ido ganando las calles generando un rechazo activo, no sólo por demandas específicas, sino frente a temas institucionales y políticos más nacionales en diferentes momentos: el indulto a Fujimori, el rechazo a la permanencia de PPK en el gobierno, la exigencia del cierre del Congreso y ahora la movilización frente a la crisis desatada por el caso “Lava Juez” que involucra al sistema de justicia en casos de corrupción, en vínculos con mafias que buscaban capturar las instituciones, sus componendas con políticos y empresarios. Esto, potenciado además con la actuación de los grupos de poder mediático que se han sentido golpeados por la “ley de medios”, que prohíbe la propaganda estatal en los medios privados, ley promovida por el fujiaprismo en el Congreso. El fujiaprismo ha ido convirtiéndose también en un sector político que se vuelve problemático para mantener la gobernabilidad neoliberal, más por sus ambiciones políticas que por diferencias en torno al régimen y el modelo, por lo que viene siendo confrontado desde los grandes medios.

REFORMA DEL SISTEMA POLÍTICO

Esta situación ha llevado a que el presidente Vizcarra, ante la posibilidad de hundirse con el resto de la “clase política”, decida convocar a un referéndum para impulsar cambios a nivel del sistema político electoral, así como del sistema de justicia, lo que lo saca de una situación de sumisión política frente a la mayoría fujiaprista del Congreso cada vez más desprestigiada y opuesta a cualquier cambio, y le hace entrar en sintonía con la movilización y el malestar ciudadano. Vizcarra ha ganado con esto una iniciativa política importante que ya ha salido a contestar el fujimorismo, anunciando que las reformas propuestas en el referéndum no abordan los problemas de fondo, reformas que sin embargo, tienen implicancias particulares en la lucha entre los poderes y la necesidad de la lideresa de Fuerza Popular de mantener el control del legislativo; y de parte del sistema de justicia, para blindarse frente a la evidencias de corrupción y vínculos con la mafia en los que se hallan implicados.

Efectivamente, el referéndum propuesto por Vizcarra no parece buscar las grandes reformas que se necesitan y más bien muestran que tenemos un presidente en funciones que ha apelado a cierto efectismo para enfrentar a la mayoría parlamentaria con el ánimo de durar hasta el 2021 y convertirse en pieza clave de la gobernabilidad. Eso no implica que en los temas planteados no se pueda abrir una discusión en temas muy importantes como el de la representación política y cómo podemos tener un sistema político más democrático y representativo, lo que es planteado de alguna manera en la propuesta de volver a un sistema bicameral o en el financiamiento de los partidos. Sin embargo, podemos decir incluso que en la primera fase del gobierno, con PPK al mando, hubo una voluntad de hacer cambios mucho mayores que los de hoy en el sistema político y electoral. No obstante, la iniciativa ha servido para jaquear al fujimorismo con temas populares que se canalizan a través de la propuesta que busca prohibir la reelección de congresistas, ya que la gran mayoría de la ciudadanía rechaza cada vez más al Congreso.

Habrá que ver, no obstante, hasta dónde puede llevar Vizcarra su pugna con el fujimorismo y si se irá acrecentado la polarización avanzando a la posibilidad de la convocatoria de nuevas elecciones, o si podrá construir una salida pactada. Por lo pronto la polarización y la actitud cada vez más agresiva del fujimorismo son evidentes.

¿QUÉ MÁS OFRECE EL REFERÉNDUM?

Lo cierto es que, además de servir para canalizar la indignación ciudadana, que movilizada exige cambios, las marchas principalmente han permitido –y obligado– al presidente a retomar iniciativa. El referéndum tiene algunas otras virtudes que pueden implicar abrir el cauce a verdaderas y más profundas reformas necesarias en un momento de descomposición como el que atravesamos, y que impliquen salidas democráticas y neutralicen posibles salidas autoritarias como las que el mismo fujimorismo encarna. El referéndum plantea la necesidad de producir cambios y reformas e involucra a la población en la discusión y protagonismo para impulsar esos cambios necesarios. Keiko Fujimori no se equivoca al decir que las propuestas no cambian mucho las cosas, aunque no lo hace porque tome en cuenta que haya que cambiarlas mucho. La discusión del referéndum puede evidenciar los límites del régimen político y el modelo económico inaugurados con el golpe de estado fujimorista y la constitución de 1993 y con ello del consenso neoliberal construido desde entonces, y por tanto, la urgencia de impulsar procesos de cambio con mayor hondura teniendo a la ciudadanía involucrada en ello.

Por ello, el referéndum se convierte en un paso más de los que se tiene que dar hacia los grandes cambios que el país requiere y que implican construir un bloque social, político, ciudadano más amplio que ejerza la soberanía popular, que haga mucho más sustantiva la democracia y se convierta en poder constituyente. No se trata de apoyar una medida del presidente, se trata de una oportunidad importante que ha sido forjada también a través de la movilización popular y ciudadana. Es importante, por tanto, convocar en todos los niveles y espacios a debatir y opinar sobre los cambios necesarios tomando como referencia lo propuesto en el referéndum, pero yendo más allá, desarrollando una amplia discusión colectiva y un proceso pedagógico masivo desde las organizaciones de la sociedad civil, los gremios, las organizaciones sociales, los partidos políticos que propugnan la necesaria refundación del país. La resistencia a la implementación le costará caro a la oposición fujiaprista, y más si la ciudadanía sigue presionando desde las calles, desde sus trabajos, desde sus barrios, desde sus organizaciones.