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El Papa Francisco visitó el Hogar El Principito que acoge a varios niños y niñas que sobrevivieron al abandono y la violencia en Puerto Maldonado.

Con el lema citado por su director el Padre Xavier Arbex: “los ojos no siempre saben ver. Hay que buscar con el corazón”, Francisco puso en el centro de su mensaje la vida de los niños y las niñas que no reciben la importancia de la sociedad y que sus testimonios significan para todas las personas la exigencia de “un mayor compromiso y trabajo para no volvernos ciegos o indiferentes ante tantos otros niños que sufren y pasan necesidad” en todo nuestro país.

Rescató Francisco la valentía en la vida de los niños, niñas y jóvenes que aun con las heridas que duelen mucho tienen la sencillez para compartir su testimonio y es justamente eso lo que los y las convierte en una luz de esperanza o como decía El Principito “las estrellitas que iluminan en la noche”.

A los y las jóvenes que acompañan este encuentro, que proceden de las comunidades nativas que ayer se llenaron de amor en esta casa y que hoy “con tristeza ven la destrucción de los bosques”, les pidió que no se conformen con lo que está pasando. “No renuncien al legado de sus abuelos, no renuncien a su vida ni a sus sueños”, sabiendo que los y las jóvenes sueñan a lo grande. Los exhortó a los y las jóvenes a que “no se conformen con ser el vagón de cola de la sociedad, enganchados y dejándose llevar.” Por eso, los y las estimuló a que “devuelvan al mundo lo que aprenden porque el mundo los necesita originales, como realmente son, no como imitaciones”.

Subrayó que nuestras sociedades, por todos los problemas mencionados necesitan corregir el rumbo y los jóvenes de los pueblos originarios tienen un aporte en el reto del cambio sobre todo “enseñándonos un estilo de vida que se base en el cuidado y no en la destrucción”.

Agradeció el trabajo de los benefactores, de los religiosos y religiosas, de las misioneras, y de los voluntarios y voluntarias. Puso énfasis en el tiempo que regalan de forma gratuita, haciéndonos ver la importancia de la gratuidad en una sociedad que busca madurar.


En colaboración con el Centro de prensa OSEVOZ.