El grito de la tierra, es el grito de los pobres

17 enero, 2018

AL ENCUENTRO DEL PAPA FRANCISCO

Por José Luis Franco, coordinador de la revista Signos.

Haciendo eco del llamado del papa Francisco en la lucha por la defensa del medio ambiente, jóvenes de todas las regiones del Perú se reunieron el 9 de diciembre en el local del Instituto Bartolomé de Las Casas, para reflexionar desde la carta encíclica Laudato si’, y proponer compromisos y demandas en torno a las problemáticas ambientales de cada región. Asistieron jóvenes de San Martín, Pucallpa, Ayacucho, Chiclayo, Puno, Cusco, Ancash y Arequipa, sumando en total más de 20 participantes. Y de parte de la región Lima, participaron unos 50 jóvenes que están vinculados a organizaciones en defensa del medio ambiente, así como trabajando en la reflexión teológica sobre esta problemática.

Jóvenes participantes

Defender la casa común

El encuentro tuvo como título: Renovando nuestro compromiso en la defensa de la casa común – Papa Francisco y Laudato si’. En la primera parte del evento se contó con la exposición de una mesa de especialistas. El antropólogo Luis Mujica abordó: “Los saberes ancestrales andinos y su relación con el cuidado del medio ambiente”. No sólo hizo una valoración de estos conocimientos atesorados por nuestros pueblos originarios, sino de la pauta ética que subyace en ellos. Por su parte Óscar Espinosa, director del doctorado en antropología de la PUCP, trabajó el tema de las problemáticas ambientales en la Amazonía. Señaló cuáles eran estas problemáticas, pero advirtió que no debemos quedarnos sólo con el tema de la deforestación, sino ver las otras problemáticas (trata de personas, minería ilegal, tráfico de drogas, etc.) y el impacto social que ello va generando en la vida de la población. Finalmente, Ketty Marcelo, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), expuso sobre “el rol de las mujeres frente al cambio climático”.

Esta primera mesa temática dio paso a los trabajos grupales de los jóvenes, quienes a partir de la lectura de Laudato si’ y las exposiciones propusieron respuestas claras frente a la pregunta ¿de qué manera las problemáticas ambientales planteadas nos afectan como jóvenes? Muchos coincidieron en señalar que estas problemáticas los afectan de manera directa, pero también se reconocieron como agentes de cambio. Por ello la necesidad de actuar dentro de la sociedad. Porque hablamos de una crisis que no es sólo ambiental sino social.

“Los pobres son las primera víctimas”

Por la tarde se realizó una segunda mesa donde se expusieron experiencias juveniles a favor del cuidado de nuestra casa común. Luego intervino el P. Pedro Hughes, coordinador nacional de la REPAM, quien comentó estas exposiciones, señalando la importancia de que sean jóvenes los que hayan podido entrar en el tema con una práctica. Es decir, hay una acción que se comienza a construir a partir de estas experiencias que se viven en las organizaciones. En seguida expuso el P. Gustavo Gutiérrez, quien señaló como primer punto, “que somos muy distintos y a su vez muy distantes entre nosotros. Es decir, un país muy racista y esto forma parte de lo que hay que cambiar”. Como segundo punto, la situación de los pobres, es decir, ellos son las primeras víctimas de lo que pueda suceder por lo ambiental. Y finalmente, como tercer punto, enfocó lo que hay que hacer y expresó a los jóvenes que ellos eran el futuro no por ser jóvenes sino por lo que hagan y realicen. “Esto va unido con el sentido de la vida. Porque el cambio climático es algo contra la vida”. Recalcó que para esta tarea hay que conocer, estudiar y tratar de entender las causas de estas problemáticas. Y pidió a los jóvenes “no temer entrar en política, pero sobre todo no desinteresarse de la ciudad terrena (…) La política es construir una sociedad y ello supone justicia”.

Padre Gustavo Gutiérrez – Instituto Bartolomé de Las casas

Pronunciamiento de los jóvenes

Durante el evento, compartieron sus miradas en grupos de trabajo que tuvieron como producto una carta final de demandas y compromisos, de la que damos un breve resumen:

Demandas: Propiciar un trabajo intersectorial con agendas integrales e intereses colectivos, poner la economía al servicio de los pobres, medidas o mecanismos de protección para los más vulnerables, seguridad jurídica sobre los territorios de nuestros pueblos, voluntad política de quienes tienen el poder de decisión para dialogar y trabajar con los más olvidados, subrayar el impacto diferenciado del cambio climático en la vida de las mujeres, pueblos indígenas y la naturaleza, mayor interés e involucramiento de la sociedad civil para conocer la realidad de nuestros pueblos y defenderla, recuperar el verdadero significado de la política, exigiéndoles a las autoridades que ubiquen en el centro de su trabajo la vida de las personas, y en especial de los más excluidos.

Compromisos: Asumir como nuestro el problema de nuestros hermanos indígenas, cambiar nuestros hábitos de consumo, promover otras formas de desarrollo armoniosas con el ambiente, reconocer y valorar nuestra identidad, valorar los conocimientos comunales y la convivencia armoniosa entre culturas, promover espacios para el diálogo, difundir experiencias de educación ecológica integral, articulación de organizaciones juveniles para formar redes efectivas de intercambio y diálogo de saberes y experiencias, organizarnos en espacios de decisión en favor de los excluidos, y actuar como profesionales por una justicia social y ambiental.