[EDITORIAL] ¿Cómo renovamos nuestro compromiso ciudadano?

19 octubre, 2020

[EDITORIAL]

¿Cómo renovamos nuestro compromiso ciudadano?

 

Si bien las cifras de fallecidos por COVID-19 vienen disminuyendo en nuestro país y podríamos ir superando poco a poco la emergencia sanitaria, existen luchas más profundas por las cuales debemos estar alertas. En ese sentido, durante estos meses la pandemia ha desnudado los grandes problemas estructurales que tenemos como país en dimensiones tan fundamentales para la vida como lo son la salud, el trabajo y la educación. La débil institucionalidad democrática y la precariedad del sistema económico se han hecho evidentes. Ante estas constataciones hacemos un llamado a ir más allá de la emergencia pandémica y en base a los problemas fundamentales señalados preguntarnos ¿Cómo ejercemos nuestro compromiso ciudadano?

Una de las mayores certezas que tenemos es que la solidaridad, expresada en sentirse parte de una comunidad, es sumamente importante para salir de la crisis. Se han extendido redes de colaboración en todo el país que han respondido a los pedidos de ayuda de mucha gente que se vio afectada de diversas maneras por la COVID-19. Ese compromiso ciudadano con la comunidad debe permanecer en nosotros para continuar identificando nuevas maneras de aportar al bien común.

En esa línea, el mensaje del Papa Francisco en su última encíclica Fratelli Tutti es inspirador. En el capítulo tercero nos invita a pensar y gestar un mundo abierto a partir de la solidaridad, pues señala que el ser humano no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás, y de esta manera la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y la vida se impone sobre la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad. De otro lado, la muerte prevalece cuando pretendemos pertenecer sólo a nosotros mismos y vivir como islas.

De esta manera, el llamado que nos hace el Papa Francisco a gestar un mundo abierto implica no reducir nuestras vidas a un pequeño grupo, ni siquiera a nuestra propia familia porque es imposible entendernos sin un tejido más amplio de relaciones: no sólo el actual sino también el que nos precede y que nos ha ido configurando a lo largo de nuestras vidas.

Los elementos señalados son fundamentales para renovar nuestro compromiso ciudadano. El gran problema estructural de nuestro sistema de salud podría ir encontrando soluciones si empezamos a enfocarnos en su dimensión más solidaria y comunitaria, en la que todos nos hacemos responsables por el cuidado del otro y reducimos las situaciones de enfermedad que presionan sobre un precario sistema de salud. De la misma manera, si la educación se enfocara en el desarrollo de hábitos solidarios, en desarrollar capacidades de pensar la vida humana de manera más integral, posibilitaría que la misma sociedad reaccione ante sus inequidades, sus desviaciones, los abusos de los poderes económicos, tecnológicos, políticos o mediáticos.

En Fratelli Tutti se señala con claridad que el mercado solo no resuelve todo, pues la fragilidad de los sistemas mundiales frente a la pandemia ha evidenciado que la libertad de mercado tiene grandes limitaciones. Frente a estas limitaciones, se afirma que se necesita un modelo de participación social, política y económica que pueda incluir al conjunto de la sociedad, en particulas a los movimientos populares, y dinamizar las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de incluir a los excluidos en la construcción de un destino común.

Desde la renovación de nuestro compromiso ciudadano, investiguemos y exijamos planes y políticas que nos permitan avanzar en la construcción de todos los elementos señalados, que apunten hacia una vida más plena en la que todas y todos formemos una comunidad, un solo cuerpo, un solo país.