[EDITORIAL] Atendamos lo urgente sin dejar lo importante

28 septiembre, 2020

[EDITORIAL]

Atendamos lo urgente sin dejar lo importante

 

En las últimas semanas hemos vivido días de gran preocupación por una posible vacancia presidencial debido a acusaciones de corrupción contra el presidente de la República y su entorno más cercano. Si bien apoyamos toda iniciativa que busque perseguir y castigar la corrupción que, como ya hemos denunciado, atenta contra la vida de todas y todos, en esta coyuntura parecía más ser una excusa para alimentar los intereses de cierto sector. La corrupción debe ser rechazada, denunciada y castigada sin duda alguna con urgencia, pero lo importante es exigir reglas claras para realizar las investigaciones del caso, respetando los mecanismos constitucionales para no desestabilizar el país.

Resolver la crisis social y económica que estamos viviendo a causa del coronavirus es sumamente importante e implica un compromiso conjunto de todos los sectores de la sociedad peruana. Aunque la tasa de contagios ha descendido, sigue habiendo muchos ciudadanos que necesitan atención para vencer este mal.

Un llamado a la unidad de todos los sectores

Se han trabajado diversas iniciativas desde la Iglesia junto al sector privado y al Estado, para seguir atendiendo las demandas de todo el país respecto a las consecuencias de la COVID-19. En esta labor de unidad, como lo mencionamos en nuestra anterior entrega, destacamos y respaldamos la iniciativa pastoral “Resucita Perú Ahora” que “busca articular las fuerzas vivas de la sociedad desde la ética y la firme convicción de que con las propuestas científicamente fundamentadas y sustentadas en valores éticos, es posible lograr los consensos y acciones que lleven a la resurrección del espíritu que conformó la nación peruana” (Ayuda memoria Iniciativa “Resucita Perú Ahora” – 15.08.2020).

Desde la perspectiva de un Dios de la vida, liberador, nos hemos enfocado en llevar esperanza para luchar contra este virus que nos ha quitado mucho; en estas luchas debemos estar unidos para atender todos los frentes con mayor contundencia. Por ello, independientemente de las investigaciones que se deban realizar, las urgencias cotidianas, nuestras fuerzas deben seguir puestas en lo importante, en la construcción de un futuro conjunto sostenible generando alianzas para garantizar la vida de todas y todos. Al referirse a la construcción de futuro desde una perspectiva teológica, el padre Gustavo Gutiérrez señalaba que “…el futuro no llega, se construye; lo hacemos con nuestras manos y esperanzas, nuestros fracasos y proyectos, nuestra terquedad y nuestra sensibilidad a lo nuevo”. Esto es lo verdaderamente importante, construir el futuro hoy, todos juntos, es lo que nos permitirá construir horizontes comunes sostenibles en el tiempo.
Los medios de comunicación cumplen un rol fundamental en este momento. Si bien su labor es la de informar con noticias de interés para los ciudadanos y ciudadanas, no se puede abarrotar todos los espacios con un espectáculo lamentable como lo hemos visto durante estas semanas. Quedarse en el detalle de los hechos sin mayor análisis de fondo, de lo que significa para la institucionalidad democrática del Perú, no ayuda a construir, por el contrario, aviva el morbo.

Ese rostro de amor al prójimo lo hemos visto reflejado en todos los comedores populares que alimentan al que no tiene pan, en las campañas que recaudan fondos para implementar las plantas de oxígeno, en los colectivos que se organizan para aliviar el dolor de los enfermos con plantas medicinales, en quienes prestan un techo a los migrantes que no tienen hogar y en todas esas iniciativas que como Iglesia hemos impulsado.

Sigamos viviendo nuestra fe mediante estas acciones concertadas para dar solución a los problemas que hoy nos aquejan. No olvidemos a esos más de 30,000 peruanos y peruanas que hoy ya no están con nosotros a causa del virus. Atendamos lo urgente y no nos distraigamos de lo que realmente importa.