David Sulmont: El gobierno ante grandes desafíos

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ENTREVISTA

Por: José Luis Franco

David Sulmont Haak, sociólogo, docente de la Pontificia Universidad Católica y analista político. Tiene como áreas de interés: el comportamiento electoral, el tema de etnicidad y racismo en la sociedad peruana. Ha participado como responsable del área que tuvo a su cargo el análisis estadístico del Informe Final de la CVR, así como parte del comité técnico del INEI en la elaboración de la encuesta para el próximo censo que se realizará en octubre. Como sociólogo se ha interesado en la política y sobre todo en el rol del Estado, que es “la dimensión que tienen las sociedades para actuar sobre sí mismas y que permite que se encaminen” ¿pero cómo se hace ello en un país con las desigualdades que tenemos? Es la pregunta que se plantea en cada análisis social y político que realiza.

 

¿Cómo evalúa este primer año de gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski?

Es un año en que el gobierno pensaba hacer más cosas de las que ha logrado y, por otro lado, se ha enfrentado con mayores dificultades. Tanto por sus propios errores y por la actitud del fujimorismo. Él sabía que se enfrentaba a la desaceleración económica.

El boom ya no se volverá a repetir en el futuro próximo. Ello se acabó, y vemos que hay un claro desaceleramiento. PPK pensaba que se podía destrabar y básicamente el tema de Chinchero le mostró las limitaciones que tiene un Estado para enfrentar estas situaciones. Primero, un Estado que ha sido muy permeable a prácticas de corrupción (Lava Jato). Ha habido una especie de extrema cautela de los funcionarios en liderar proyectos y en su desesperación cometieron estos errores como las adendas mal planteadas que llevaron a la renuncia de Vizcarra.

Esto ha paralizado la idea de promover el crecimiento. Además vino lo del Niño costero: en un contexto así, los otros planes que se tenía que regular tampoco dan resultados. Tenemos un año perdido y están tratando de plantear una estrategia nueva que impulse la infraestructura, pero esto tiene cola, porque ha subido la informalidad.

Muchos coinciden en que no hay un horizonte claro de gobierno, ¿qué opina al respecto?

Es una debilidad de los distintos actores políticos en general. Por el lado del fujimorismo tampoco hay gran novedad. El gobierno no tiene grandes ambiciones, no quiere que la economía entre en recesión, pero no plantea algunas cosas que se impulsaron en el gobierno de Humala como la diversificación productiva. Un gobierno que se fija metas poco ambiciosas, y es porque sabe cuáles son sus limitaciones. Podemos criticar a Humala, pero dio continuidad a la reforma educativa, mantuvo el sistema integral de salud y dio la Ley Universitaria. Por lo menos en el caso de Humala, había la idea de inversión en el gasto social. En cambio, la expectativa máxima de este gobierno es que la economía no se pare. Tal vez hay un cierto grado de realismo, y esto hace que se fije objetivos pequeños.

¿Cuáles son los problemas más urgentes que debe resolver al empezar este segundo periodo?

El gobierno debe lograr que los proyectos se expandan, que se concrete lo de Chinchero en Cuzco, se siga avanzando con la línea dos del metro, se vea lo que se puede hacer con el gaseoducto del sur y que siga el proceso de la red de expansión social. También, el otro gran reto es ver cómo va a funcionar la reconstrucción del norte. Hay mucho en reconstruir y en reparar. Si el gobierno logra que el Estado atienda bien esa cuestión sería un punto importante. El otro punto es la lucha anticorrupción, esto requiere mucha voluntad política. Y debe mantener las políticas de educación, para que puedan tener éxito en el medio y corto plazo.