[Crónica] COVID-19 asfixia la selva por Dominik Szkatula

Dominik

Szkatula


misionera laica del Vicariato San José del Amazonas
Tuvimos claro que la tarea más importante es de convencer a las comunidades de aislarse

En este Vicariato San José del Amazonas, habitan aproximadamente 150.000 personas, contando con 75% de ribereños y 25% indígenas constituidos en 9 grupos étnicos, viviendo en un territorio enorme, de difícil geografía y transporte.

Los científicos, que ya estudiaron más acerca del comportamiento del virus, informaban en un inicio que en las regiones de altas temperaturas esta plaga se muere rápido, entonces los que habitamos la selva estuvimos creyéndonos suertudos, aunque no pocas veces nos quejamos de lo pesado que se vive aquí por su clima muy cálido y húmedo.

Si recordamos bien de las noticias, el coronavirus llegó aquí tarde, después que se hablaba ya mucho de Lima y otras regiones, Loreto informaba sobre su primer caso ocurrido en Indiana, una localidad más o menos a 30 km de distancia de Iquitos. . Para nuestra gran sorpresa los siguientes contagiados fueron nuestro obispo del Vicariato San José y el secretario de nuestra Caritas, quienes después de dos meses siguen en cuarentena.

Enormes colas para conseguir oxígeno, ya desde la madrugada.

Poco a poco, en la ciudad de Iquitos aumentaban las cifras de contagiados, sospechosos y muertos hasta llegar a no poder manejar la situación. Se escapó por completo del control de las autoridades de Salud y el Gobierno Regional. Colapsaron 2 hospitales destinados a atención de Covid-19: Hospital Regional y EsSalud. Falta hasta el día de hoy: camas, medicamentos, equipos de protección para el personal de salud, artículos de higiene y limpieza, instrumentos médicos, oxígeno y lo más penoso, faltan médicos.

Muchos murieron y los que cayeron enfermos están guardando cuarentena. Las plantas de oxígeno eran escasas y algunas de las pocas que teníamos estaban malogradas, con una demanda urgente frente al masivo contagio y en consecuencia innumerables personas necesitadas de este producto, hoy su valor supera al del oro. La verdad estos hospitales y ningún otro en la ciudad, fueron bien equipados o implementados, y nunca antes tuvieron suficiente capacidad de buen funcionamiento, menos aún ahora en una crisis y avance feroz de esta pandemia.

Recojo de balones de oxígeno del aeropuerto que serán transportados a varios puestos de salud.

Comisión de COVID – Vicarial

Antes de que llegue esta tragedia a la ciudad, y antes que venga la noticia del primer contagiado, nos movilizamos a través de una comisión de COVID – Vicarial para coordinar desde aquí todas las acciones de lucha contra el virus con nuestras parroquias en favor de nuestras comunidades allá en la Selva profunda, pues nosotros somos chacareros a toda honra.

En esta primera fase de preparación para hacer frente al Covid-19, armamos una porción de proyectos a diferentes financieras y organizaciones para conseguir los fondos necesarios. Además de responder ya muchas de ellas positivamente, conseguimos muchas donaciones tanto del país como de fuera en efectivo y donaciones de diferentes insumos médicos (en cuanto los últimos vienen de Lima). Además en varios de nuestros Puestos de Misión se organizó Campañas de Autofinanciamiento.

Teniendo el dinero (recaudado y prometido) nos dedicamos a organizar las campañas de información y prevención hacia las comunidades a través de brigadas, formadas por representantes de diferentes instituciones eclesiales, estatales, de salud y organizaciones indígenas existentes, así como sirviéndonos del material elaborado en Iquitos como pancartas, afiches, banner y parlantes.

Tuvimos claro que la tarea más importante es de convencer a las comunidades de aislarse, de impedir que les visite alguien de fuera, y que eso es lo mejor para evitar el contagio y poner en potencial riesgo la extinción de grupos étnicos, muchos de ellos, por cierto, con muy poca población.

Eso dio realmente un buen efecto, aunque no era fácil ya que las lanchas que hacían sus rutas con el permiso de llevar los artículos de primera necesidad, y otras de ayuda humanitaria y sanitaria, camuflaban a bordo a muchas personas. En algún momento nos enteramos que bajaron de una lancha un grupo de 60 madereros. Sin más se dedican a su trabajo de tala ilegal en pleno Estado de Emergencia.

Actualmente en el territorio de nuestro Vicariato tenemos 389 casos confirmados y 36 fallecidos. Alguien dirá poco, en cuestión de cifras, pero la perdida de una vida siempre significa demasiado. Entonces habrá que verlo en cuanto al número de la población, y si hablamos de una comunidad de 50 personas, 10 muertes ya será una tragedia.

Campañas de información y prevención.

Después de esta etapa nos hemos embarcado en la tarea de fortalecer un poco la capacidad operativa de los pequeños hospitales de referencia ubicados en el Estrecho en el Putumayo Caballo Cocha en el Bajo Amazonas y más que todo en Santa Clotilde, Hospital de Micro red Napo con 13 postas de salud, ya que este es nuestro hospital de convenio por lo que tenemos la responsabilidad de velar por su buen funcionamiento y equipamiento. Además, hemos pensado en las pequeñas postas que hay en cada uno de los 15 puestos de misión, cuyas sedes se encuentran mayormente en las capitales de distritos.

Al ver lo que pasa en Iquitos, no tuvimos otra salida sino cubrir por lo menos en lo mínimo estas faltas en la atención médica a las personas afectadas por el coronavirus. Hemos comprado ya una porción de medicamentos (Kit-COVID19) además de equipos de protección para el personal de salud (mamelucos, guantes, mascarillas, alcohol, jabón). También compramos algunos equipos médicos para el diagnóstico: desde los más sencillos como termómetros, oxímetros y estetoscopios, hasta algunos más complejos como por ejemplo un ecógrafo o rayos x. Esta situación consideramos también como una buena oportunidad de implementar mejor los hospitales y centros de salud, que son 68 en total en nuestro territorio.

Pero este actuar de apoyo a las postas sería incorrecto si paralelamente no haríamos nada desde la incidencia política, esto es que las autoridades puedan comprometerse, “que hagan lo que les toca”, en las mismas palabras de Jesús. Muchos funcionarios, comerciantes y otros, se enriquecen ilícitamente a costo de los más pobres y vulnerables, vendiendo por ejemplo una pastilla a precio 10 veces más caro de lo normal., sabiendo también que Iquitos normalmente tiene precios más altos que en Lima.
Otros vendían equipos industriales de seguridad pasándolos por médicos, arriesgando la vida de las personas tanto de los enfermos como del personal médico.

Lamentablemente nuestra voz profética es muy débil y más frente a esta crisis y la instalada e institucionalizada a todos los niveles corrupción. Nos lo reclaman los de fuera de la Iglesia, muchas reuniones y poco actuar con incidencias. Pues hemos escogido a Jesús como nuestro guía y su fuerza vive en nosotros, pero actuamos muchas veces como si nos hubiéramos arrepentido de ser sus seguidores.

Vale la pena recordar en este sentido algunas palabras del documento “Laudatos Si” en su 5to Aniversario: “Por eso se requiere una preocupación por el ambiente, por la naturaleza, unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad” LS.91. Eso quiere decir para mí, que para que hablemos de una ecología integral tenemos que tomar en cuenta el cuidado de la casa común con su naturaleza, su gente y sus compromisos.

Entonces esta catástrofe sanitaria, que ha generado en el mundo entero mucha incertidumbre, sufrimiento y hasta muerte, tiene mucho en común con la catástorfe ecológica, pues todo está conectado. Por tanto “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental”. (LS.139) y yo añadiría, consecuentemente por lo dicho de arriba, junto con la crisis de nuestro compromiso profético.

La llegada a la posta de Indiana de un concentrador de oxígeno.

La pandemia ocurrió paradójicamente en tiempo de Pascua, con presencia de Cristo Resucitado en medio de nosotros, que nos trajo Vida en abundancia, y tenemos una maravillosa oportunidad de inhalarla y ponerla en los que nos tocó cuidar. O, dicho de otra manera: devolverles el RESPIRO

Así que cuidémonos unos a otros. Probablemente en esta actitud se acuñará en el mundo de post pandemia un nuevo estilo de vida.