¿Cómo vamos con la lucha contra la TBC?

14 febrero, 2020

[TEMA DEL MES]

¿Cómo vamos con la lucha contra la TBC?

por José María Rojo, sacerdote del IEME.

La tuberculosis –TBC o TB, como se conoce en el Perú– es una enfermedad que ni debería casi ya nombrarse, pero ahí está, machaconamente golpeando a sectores marginales de nuestra población costera. Peor aún, desde hace unas décadas, muy aliada con el SIDA (se entiende: personas sin defensas fácilmente se contagian de TBC y ese binomio se las lleva de encuentro).

Muy culpable de los contagios –entre variadas causas– es el pésimo transporte en combis hacinadas con escasa o nula ventilación en la época fría, donde el bacilo de Koch pulula a sus anchas tras estornudos y toses y encuentra fácil acceso a los débiles organismos.

Nuestra parroquia S. José de Nazaret en Villa María del Triunfo, hace más de 10 años que viene acompañando a los enfermos de TBC, sabedores, como somos, de que hay un fuerte bolsón en el sector de J.C. Mariátegui, donde estamos, y de que no es suficiente el tener un buen programa oficial en el Ministerio de Salud. Más aún, sabemos que los últimos años ha aumentado bastante el presupuesto y no se han reducido los casos. ¿Razones? ¡Pueden imaginarse! (la peor de todas, se devuelve parte del presupuesto por no haberse gastado).

Importante el aspecto médico en detección de casos, tratamiento y medicación; pero importante, no menos, vivienda sana y buena alimentación. Y de esto último queremos informar. La ley obliga a que el Municipio entregue una canasta mensual por paciente; pero la burocracia es tan complicada que en el 2019 las primeras canastas se entregaron en el mes de septiembre y recién esta semana del 14 de enero del 2020 se están repartiendo las dos últimas canastas del año 2019. ¡La semana pasada repartieron la leche y el camote de las primeras canastas del 2019! Y es que llegan por vía municipal, no hay depósitos, se malogra una parte… Por ley, debe hacerse mensualmente y como refuerzo alimenticio, por el número de pastillas que toman: los medicamentos acompañados de la canasta.

Y eso acá donde logramos que se haya organizado –entre pacientes y expacientes– la Asociación “Construyendo esperanza”, reconocida oficialmente desde 2014… A lo largo de estos años, ellos han denunciado la irregularidad en el reparto de la canasta y presionado a las instituciones encargadas de que se cumpla. Algo se logró…

Necesario que cambie el sistema, pues no es sólo en Villa María: acá lo hemos denunciado. Para dar una canasta hay que pasar por cuatro instituciones del Estado: Salud, MIDIS, Economía y Finanzas y Municipalidad. ¿No les parece que es una burocracia innecesaria para tan pequeño presupuesto? Como, además, para el municipio no le es rentable en votos, a las autoridades de turno no les importa mucho. ¿Acaso la política se entiende cómo servicio? Por eso es urgente el cambio de modalidad y que se haga más directamente, por una o dos instancias. Ya se ha planteado desde la mesa temática de lucha contra la pobreza-TBC.

Muchos de ustedes deben conocer la pésima situación de las viviendas en nuestro sector. Peor aún, las que se están colgando –literalmente– de los cerros. El polvo en la estación seca, la garúa en la húmeda, hacen estragos en esa población vulnerable refugiada en viviendas insanas. La parroquia –como signo, sólo como signo, con ayuda exterior– está construyendo y donando un reducido número de cuartos de material noble y/o de madera machihembrada a familias más necesitadas. ¿Se animarán otras instancias oficiales a dar una respuesta más apropiada?