[ARTÍCULO] Solo para decirte gracias

31 julio, 2020

[ARTÍCULO]

Solo para decirte gracias

Por Milagros Tirado, miembro de la Comunidad de Laicos del Prado

Solo para decirte gracias por tu amor incondicional reflejado en tu opción por los pobres y tu firme compromiso con la renovación de nuestra Iglesia, que te llevaron a iniciar tu camino pastoral en las periferias de Lima. Llegaste a Tres Compuertas, donde literalmente construiste una Iglesia pobre para los pobres, junto a los vecinos que empezaban a forjar tu querido pueblo de San Juan de Lurigancho, convirtiéndote así en su primer párroco.

Acompañaste muchas generaciones durante estos años, entre ellos a mi abuela a quien animaste a ser parte de la Juventud Obrera Cristiana de Caja de Agua. Siempre alegre, sencillo y dispuesto a luchar por una vida digna para todos, demostraste ser un pastor con olor a oveja y te convertiste en amigo del Pueblo de Dios, reflejado en los laicos, las organizaciones sindicales y populares.

Como buen sembrador, echaste semillas por donde ibas ¡cuánto has caminado Jorge! has recorrido el Perú y el mundo, llevando siempre la buena nueva, siendo buen pan para todos, liderando, junto a Gustavo Gutiérrez, el movimiento de la Teología de la Liberación desde la práctica en la cotidianidad del pueblo. Siempre tuviste clara la importancia de acompañar a las laicas y laicos como pieza clave para la construcción del Reino; lo dicho por el Papa Francisco sobre “hacer lío” tú lo hacías ahí donde te tocaba estar, fomentando espacios de formación ciudadana y laical, como el programa Jóvenes Discípulos y Ciudadanos, los cursos e iniciativas del Bartolo, en los encuentros con el Movimiento de Trabajadores Cristianos, en la Pastoral Social de la Diócesis de Chosica, en las Parroquias, entre tantas otras iniciativas que reflejaban la importancia del trabajo territorial de la Iglesia, una que esté en salida y atenta a los signos de los tiempos.

Animaste a los laicos a ver la política como servicio y nos motivaste a gestar los pactos de gobernabilidad y el Sistema de Participación Ciudadana en San Juan de Lurigancho. Fuiste un fiel promotor de la paz y la reconciliación en el Conflicto Armado Interno. Tu trabajo en los penales nos permite no perder la esperanza de lograr ser una sociedad verdaderamente reconciliada a partir de la justicia social.

Fundaste El Prado en el Perú, junto a sacerdotes diocesanos y, hace ocho años, decidiste crear la Comunidad Laical del Prado -tu familia como nos llamabas- que está conformada por laicos de todas tus andanzas, compartiendo la espiritualidad de Antonio Chevrier y las enseñanzas de El verdadero discípulo. Tu acompañamiento a la Mesa de Movimientos Laicales y a la Conferencia de Religiosos y Religiosas del Perú demostraba tu visión articuladora y de pensamiento abierto a temas que para otros eran controversiales, con tu buen criterio compartías que la Iglesia somos todos y que no se puede ser buen cristiano si permanecemos indiferentes a las injusticias, la desigualdad, la discriminación o la violencia. Gracias por tu llamado constante a la vida comunitaria y a la acción para hacer frente a todo esto.

Hasta pronto querido Jorge, te despedimos con ese amor de Padre que siempre nos diste, aquí se quedan tus semillas de todas las generaciones para seguir germinando y multiplicando tus enseñanzas de ser ciudadanos comprometidos con la construcción del Reino de Dios, siendo “sal de la tierra y luz del mundo” como tú lo has sido para todas y todos nosotros.