[ARTÍCULO] Preocupaciones ante la llegada de Pedro Castillo a la presidencia

10 agosto, 2021

[ARTÍCULO]

Preocupaciones ante la llegada de Pedro Castillo a la presidencia

Rosa Alayza, Doctora en Ciencia Política y Gobierno por la PUCP

La presidencia de Castillo ha sido muy esperada y muy peleada; puso a prueba a la democracia peruana y ella, pese a sus debilidades pudo resistir. Sin embargo, desde el 28 de julio se ven sombras que amenazan la democracia y que nos preocupan, no sabemos si así llegaremos a buen puerto. Podemos afirmar que parte importante de la ciudadanía de las regiones tanto en los Andes como en la Amazonía y en la costa sur del Perú apoyó a Castillo, identificándose con él, pero al mismo tiempo sabemos que recibió el apoyo de muchos que vieron la democracia amenazada por una candidatura conocida por que usa el sistema de la democracia, pero no lo defiende y menos busca profundizarlo.

El mensaje presidencial presentó una versión moderada de la postura conocida del presidente Castillo; al mismo tiempo, los símbolos y gestos por diferenciarse de los presidentes anteriores se hicieron notar. Su discurso mostró dos partes, una primera, donde dejó en claro su idenficación con los peruanos y peruanas de las regiones que han tenido menos oportunidades y que de distintas formas han sido discriminados, y que a la par sienten que ahora les ha llegado el momento de encabezar el gobierno. Castillo se dirigió a ellos diciendo: “no los voy a defraudar”. En esa línea, resultó inédito que en su saludo mencionara a identidades culturales tanto andinas como amazónicas y afroperuanas.

La segunda parte trajo una larga lista de medidas en diferentes campos, de donde recojo un conjunto que estuvo, sobretodo, dirigido justamente a beneficiar a aquellos peruanos y peruanas de las regiones especialmente del campo. Empiezo con dos primeros puntos generales que ya dejan ver su enfoque: primero, reforzar el sistema de salud para combatir la pandemia, ofreciendo la vacuna a los maestros rurales, organizar 5,000 equipos de atención comunitaria, construir hospitales especializados y fortalecer la salud primaria en las regiones. Segundo, a nivel económico aclaró que no habría expropiaciones, pero que no debía mantenerse el abuso de monopolios como el gas, que controla el precio del gas doméstico, y la producción de medicinas. Anunció que en la minería se mantendrían las inversiones, pero con licencia social para las comunidades buscando dinamizar la economía local.

Sigo con otras medidas más enfocadas en las regiones. Tercero, convocó a las municipalidades y gobiernos regionales para que organicen las obras públicas locales; prometió favorecer a mypes con un crédito accesible y otorgar un bono de 700 soles a los más pobres. Asimismo, declaró que el internet constituye un derecho y no un servicio. Cuarto, anunció que la educación nacional entraba en emergencia y planteó el acceso gratuito a las universidades públicas, mientras que en las escuelas públicas propuso una alimentación completa y la mejora del pago de los maestros rurales, así como la reapertura del programa Cuna Más. Quinto, señaló la urgencia del cierre de la brecha del agua y de la luz en las zonas rurales y urbanas, convocando para ello a los núcleos ejecutores locales. Sexto, anunció el fortalecimiento del programa de Techo Propio, así como la formalización de los predios urbanos y rurales. Séptimo, propuso ampliar los servicios del Banco de la Nación asegurando su llegada nacional y mencionó la formación de agro banco para favorecer con créditos a los agricultores pequeños. Octavo, anunció el programa de Hambre Cero.

Siendo interesantes y acertadas las medidas, echamos en falta un mayor
enfoque en asuntos del ambiente y los referidos a pueblos indígenas. Está claro que no podemos separar el discurso inaugural del presidente Castillo de la conformación de su gabinete, que presentó a varios profesionales sin experiencia en su sector o conocimiento del Estado; y a otros con serios problemas de incompatibilidad para asumir el cargo público de ministros al que fueron designados. En general, preocupa que la elección de ministros estuviera marcada por la pertenencia a Perú Libre antes que por la meritocracia de los elegidos para poder gobernar a todos. El ejercicio político en el Estado y el gobierno tiene varias dimensiones. La primera es su vocación pública, que implica incuir a todos los sectores, algo presente en el mensaje presidencial y en el acto de la Pampa de la Quinua, pero no tanto así en la propuesta ministerial. La segunda es que las políticas anunciadas demandan funcionarios con la capacidad y el manejo para hacerlas realidad, e impedir, así, que sean meros anuncios o terminen con acusaciones de corrupción, lo que con razón indispone a la ciudadanía. Toda política pública responde a un problema público; por eso, su diseño e implementación debe ser sostenible, transparente y democrático. El Estado no es un botín para repartir, como ya ha ocurrido en otros gobiernos. Por algo el propio Castillo dijo que hay que luchar contra la corrupción.

No se puede creer que el ejercicio delgobierno ocurra sin contra pesos de otras instituciones; en democracia, ningún poder (legislativo, ejecutivo, judicial, electoral) tiene el poder absoluto. El ejecutivo debe gobernar buscando acuerdos y coordinaciones con los otros poderes y falta ver cómo serán las relaciones con el Congreso. Queda claro que solo el pueblo es el soberano que entrega su poder cada cierto tiempo a los elegidos mediante las elecciones. La democracia en la que convivimos se identifica con un sistema e ideas basadas en la dignidad de todas las personas como iguales y libres. Así como reconocemos las debilidades de nuestra democracia, sabemos y apostamos a que sea la ruta institucional y de convivencia pactada en nuestro país la que nos encamine. Por eso, no podemos relativizarla bajo ningún motivo.

Justamente, el presidente Castillo ha llegado al poder mediante el sistema de la democracia y gracias a que se defendieron sus reglas. No se trata ahora de relativizar la democracia en nombre de “hacer bien al pueblo”, acortar caminos, como tampoco de no sujetarse a la transparencia de los actos públicos. Con mayor razón, un gobierno que se auto propone como representante del pueblo y defensor de los pobres del Perú, debe seguir en la ruta democrática que permita a las gentes de todo lugar, acceder a nuevas oportunidades que les brindan las instituciones públicas y la sociedad, pudiendo así aprovecharlas para impulsar su crecimiento personal y colectivo. Por eso, justame la aceptación en el Estado y la sociedad peruanas de la diversidad cultural, sexual y de género, hace parte del respeto a todas las personas, y ello nos compromete a defenderlas, si se les condena o maltrata por alguno de esos motivos.

Sigamos atentos y con una postura de crítica constructiva, que nos lleve a informarnos bien, a debatir y discernir en nuestros pequeños círculos, así como a movilizarnos, si es necesario. Defendamos nuestra democracia a nivel institucional y social al servicio de todos, especialmente de los más pobres.