[ARTÍCULO] Jorge Alvarez Calderón: un hombre libre al servicio de la justicia

31 julio, 2020

[ARTÍCULO]

Jorge Alvarez Calderón: un hombre libre al servicio de la justicia

por Pedro De Guchteneere y Carmen Lora miembros del Centro de Estudios y Publicaciones

El P. Jorge nació el 7 de julio de 1930.  Durante su adolescencia descubrió la  Juventud Estudiantil Católica. “La JEC me cautivó, comprendí que ser cristiano, ser discípulo de Jesús, no era sólo devoción sino que nos llamaba a servir”, decía. Al ingresar a la Universidad Agraria se conectó con la UNEC. Su hermano mayor Carlos le aconsejó “metete de lleno en UNEC”. Carlos, Gustavo Gutiérrez y Jorge eran como tres hermanos; compartieron en ese tiempo inquietudes, proyectos y una estrecha amistad y su búsqueda vocacional. Orientados por el P. Alarco decidieron ir a estudiar teología al extranjero, en Lovaina primero y luego en Lyon.

El año de su partida a Europa (1952) Jorge conoció a las hermanitas de Jesús en el Cerro San Cosme. Jorge recordaba: “El encuentro con estos pobres, la intención radical de las hermanitas, y la alegría inmensa con la cual las recibieron, fue para mí una luz que me marcó para siempre, ahí comprendí que a Jesús no se le podía encontrar y seguir sino en relación con los pobres”. [1]

A su regreso Jorge y Gustavo se ordenaron el 6 de enero de 1959. Inmediatamente, el cardenal Landázuri le asignó la Parroquia de San Juan de Lurigancho que como él decía: “¡ni sabía dónde quedaba esa parroquia!” Tuvo que comenzar de cero. Es sobre esta experiencia que él y la comunidad que  formó reflexionan en su libro Así comenzamos (1973).

Junto a su labor parroquial  Jorge mantenía una estrecha preocupación por la pastoral especializada, muy cerca de Gustavo, en la UNEC y de Carlos, asesor de la JOC. Constató que era necesario un movimiento que siguiera a los obreros en su vida adulta y fundó  el Movimiento de Trabajadores Cristianos (MTC);  lo extendió por el  país y luego a Latinoamérica. El MTC es parte del movimiento mundial.

El impulso del Concilio y la Conferencia de Medellín a “leer los signos de los tiempos” marcó con fuerza su labor pastoral. Desde 1968 y siempre trabajando con Carlos y Gustavo acompañaron a sacerdotes peruanos jóvenes y a muchos extranjeros que llegaban en misión al país. Organizaron, con otros sacerdotes, ONIS que hizo pública una voz de Iglesia en favor de la justicia y la solidaridad. También  Jorge participó en  la iniciativa de Fe y Acción Solidaria que por años promovió la articulación de diversas comunidades en el país.

Atento a los cambios sociales que ocurrían en el país comprendió que era necesario trabajar no solo con los sectores: obreros, estudiantiles etc. sino que se abría una experiencia importante como era la participación ciudadana. En su última parroquia, San Marcos, alentó la participación ciudadana de los cristianos en la realidad local.  Él recordaba: “yo siempre quise ser un sacerdote para los laicos”.  A la vez, Jorge fue desde siempre un acompañante fiel de muchos sacerdotes. Se vinculó  al Movimiento del Prado que fue una fuente de mucha inspiración en su trabajo, al inicio con los sacerdotes pero más recientemente en la formación de la Comunidad laical del Prado.

En toda esta trayectoria, Jorge fue un hombre libre, con  esa profunda actitud de servicio que estuvo siempre ligada a dar testimonio de su sólida convicción en el imperativo de la justicia con una profunda alegría y ternura que se reflejaba en cada uno de sus gestos, en su sonrisa y su mirada.

[1] Esta y las siguientes citas son tomada de Testimonios Vocacionales Fuertes  de Sacerdotes Diocesanos. Sacerdotes del Prado. Jorge Álvarez Calderón, disponible en: http://elverdaderodiscipulo.org.mx/wp-content/uploads/2013/11/PASTORAL-VOCACIONAL-Jorge-Alvarez-Calderon.pdf