Agentes pastorales reflexionan sobre su compromiso cristiano en el contexto de la pandemia

Los días 2, 5, 9, 12 y 13 de febrero se desarrolló el 51º Curso de Teología: “Prójimos sin fronteras. Amor social y político desde el mundo de la insignificancia” organizado por el Instituto Bartolomé de Las Casas. En el curso participaron más de 156 agentes pastorales (laicos/as, religiosas/os y sacerdotes) de las diversas diócesis y regiones del país y también de países como Chile, Londres, Bolivia e Irlanda. Las diferentes charlas y paneles estuvieron atravesadas por la realidad de pandemia y lo que significa en la vida cotidiana de los más vulnerables: los pueblos originarios de la Amazonía y el Sur andino, los migrantes, las mujeres, los jóvenes y los niños/as. El último día, se llevó a cabo el retiro y la celebración del curso; merece destacar la participación activa de las comisiones de trabajo conformadas para facilitar el intercambio entre los participantes.

Durante los cinco días, se realizaron sesiones virtuales que fueron facilitadas por Juan Carlos Ruíz, abogado del Instituto de defensa legal, Javier Torres, antropólogo de Noticias SER, Rosa Alayza Mujica, politóloga de la PUCP, Raúl Pariamachi, teólogo de ISET y Edmundo Alarcón, teólogo y Sacerdote diocesano, entre otros invitados especiales.

Finalmente se realizó la mesa de testimonios “Solidaridad y justicia: la agencia y fuerza histórica de los/as pobres” donde tuvimos la participación de Yolanda Díaz (Comisión de Movilidad humana, Diócesis de Chiclayo), José Manuyama (Comité del Agua y Resurge Amazonía, Iquitos) y José Bayardo y Bladimir Martínez (Derechos Humanos y Medio Ambiente, Puno).

Destacamos el Testimonio de Denny Peralta Valdivia, profesora e integrante del equipo pastoral del IE Fe y Alegría N°52 (Ilo):

Esta experiencia de formación teológica, me ha permitido fortalecer mi fe, mi compromiso como cristiana, ciudadana y como agente pastoral de mi Comunidad Educativa para poder sensibilizar y reflexionar en equipo al llamado del Dios de la Vida en acoger con cariño sus desafíos en estos tiempos de pandemia […], invitándonos a ser más fraternos/as, solidarios/as, empáticos/as con nuestros hermanos y hermanas que son vulnerables, excluidos/as, discriminados/as, violentados/as. Este espacio de formación también ha fortalecido mi crecimiento humano permitiéndome releer los acontecimientos políticos, sociales, económicos, sanitarios, educativos, etc., para tomar decisiones con sentido crítico, asumir responsabilidades por convicción personal buscando el bien común. Sabemos que son tiempos difíciles, pero necesitamos espacios esperanzadores que nos hacen reflexionar sobre nuestras acciones como cristianos/as y ciudadanos/as; asimismo, asumir el compromiso de ser luz, voz, defensora de sus derechos, denunciar injusticias contra nuestro prójimo y nuestra naturaleza (cuidado de la casa común). Gracias por esta maravillosa oportunidad al equipo del IBC.